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Diálogos en Wall Street
¿Cómo sintió Wall Street el fallo adverso a la Argentina? Le pedimos opinión a nuestro experto habitual, Gordon Gekko, y nos acercó su particular perspectiva.

Gordon Gekko: Aburrido. Nada que destacar. Y, le digo algo, mejor así.
P.: ¿Habrá escuchado al menos las novedades de la Argentina?
G.G.: Sí, claro. Tuvieron amplia difusión.
P.: ¿Y algún impacto?
G.G.: Muy localizado.
P.: No hubo contagio.
G.G.: Nada. Aunque si usted lee las noticias siempre hay un último renglón destinado a abrir el paraguas. Por si acaso. Nunca se sabe. En enero, la devaluación del peso argentino -acompañado por un mal indicador de China- sí se había hecho sentir.
P.: Los mercados emergentes, a mediados de 2013 y en febrero-marzo, mostraron señales de vulnerabilidad. Con la deuda argentina otra vez en la picota por el fallo judicial, ¿no podrá repetirse la situación?
G.G.: Todo es posible. Pero, en concreto, no ha sucedido. Veníamos de una semana negativa para Wall Street y con algunos frentes abiertos -como Irak- que pueden complicarse. Así que había potencial... Pero hoy las cotizaciones subieron un tris. Las acciones argentinas -los ADRs y la Bolsa de Buenos Aires- se desmoronaron; el fondo ETF que sigue acciones de mercados emergentes -denominado EEM- apenas si bajó el 0,5%. El Bovespa lo hizo el 0,3%. Santiago cayó un poco más, pero México subió.
P.: No es un cuadro que refleje una gran preocupación.
G.G.: No. Pero si de veras le interesa, deje pasar un par de ruedas y tendrá una impresión más acabada.
P.: La estrategia argentina ante la Justicia pasó siempre por alertar sobre un eventual default, que podría sobrevenir en caso de una sentencia adversa, y sobre los riesgos para el sistema financiero internacional.
G.G.: Wow... Es evidente que -como disuasivo- no funcionó.
P.: ¿Y en término de los riesgos para los mercados internacionales?
G.G.: Tampoco hubo default. Y por lo que leo no debería haberlo.
P.: Quizás haya un error de cálculo. Puede ocurrir hasta por impericia.
G.G.: Veremos. La clave de las turbulencias que vimos el año pasado y éste -y en las que los emergentes tuvieron participación- no se debieron tanto a lo que los emergentes hicieron per se, sino a la sensibilidad por el derrotero previsto de la política monetaria de la Fed.
P.: La clave no está en lo que haga la Argentina, sino en lo que haga la Fed.
G.G.: Cuando el tapering provocaba terror, cualquier incidente bastaba para encender una chispa. Mire lo que pasó en Ucrania -o ahora en Irak- que es tremendo y no perturba para nada. ¿Cuál es la diferencia? Que el tapering se digiere bien, que hasta la suba de tasas en EE.UU. se está tomando con un grano de sal.
P.: Hay momentos en que la suerte del mundo parece depender de lo que suceda, digamos, en Grecia (y entonces estamos pendientes del mínimo detalle) y otros en los que Atenas puede prenderse fuego y , simplemente, no importa. Lo ignoramos.
G.G.: Es así.
P.: Y éste es un tiempo en que todo nos resbala.
G.G.: Correcto. Pero no hay garantías. El "switch" del estado de ánimo puede producirse de buenas a primeras. Y no se olvide adonde estamos: sentados en la cima del Everest. Curtidos, sí. Pero también muy expuestos.


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