5 de agosto 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Alivio en Wall Street después de una zambullida de cabeza. Le pedimos a Gordon Gekko un rápido informe de la situación.

Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Qué cambió? ¿El aire? Se respira diferente, es más espeso. Volvió el temor de dar un mal paso.

Gordon Gekko:
Veremos cuánto dura la cautela. El "buy the dip", la decisión de usar la agachada para comprar barato, afloró muy rápido.

P.: ¿Cuál fue el motivo del retroceso? La lista de culpables es amplia: la Fed, las presiones salariales e inflacionarias, el default de la Argentina, las peripecias del Banco Espírito Santo en Portugal...

G.G.:
Me está leyendo la guía de teléfono. Todos esos nombres están anotados, es verdad, hubo llamadas, pero no son todos relevantes...

P.: ¿Y qué fue lo que movió el piso de una manera que no sucedía desde abril, cuando aún se temía el efecto Sell in May?

G.G.:
Pienso que la preocupación tiene que ver con la Fed y con la realidad de una economía que mejora su andar. Allí anida la inquietud...

P.: ¿Estará la Fed corriendo los acontecimientos de atrás?

G.G.:
Esa es la pregunta que repiquetea desde que la desinflación se cortó y, en paralelo, las heridas del mercado laboral cicatrizan rápido.

P.: Conocemos la posición de Janet Yellen porque ha respondido varias veces el interrogante, y siempre de la misma forma. Lo que se cuestiona, me parece, es si su visión es acertada o no.

G.G.:
La última vez que la economía hilvanó seis meses consecutivos de creación de empleo por encima de los 200 mil puestos de trabajo la tasa de Fed Funds excedía cómodamente el 4%. Es natural que la gente se pregunte: ¿cómo sigue la película después del "tapering", máxime sabiendo que la última poda se anunciará en octubre?

P.: Los inversores se preguntan, la Fed -Yellen, los comunicados oficiales, las minutas- responden que no habrá prisa por abandonar la política de la tasa cero. Pero lo que surge es un cuestionamiento: quizás no sea lo apropiado y haya que acelerar el paso.

G.G.
: Se diría que es la objeción que hace explícita Charles Plosser con su voto en discordia, un día antes del patín del 2%.

P.: Por eso le digo...

G.G.:
Todavía la Fed está en offside (por defecto) con sus dos objetivos -pleno empleo e inflación al 2%- , y Yellen lo tiene muy presente. Amén de haber subrayado el riesgo de dejarse engañar por las "falsas auroras". Razón no le falta, a mi juicio. Pero admito que es debatible.

P.: ¿Podemos estar generando un problema de credibilidad?

G.G.:
Todo es posible. Pero si la respuesta va a ser un derrumbe de los mercados, menos se va a embarcar la Fed en una expedición de suba de tasas antes de lo previsto.

P.: A menos que, efectivamente, esté corriendo detrás de los acontecimientos y se le vaya la inflación fuera de control.

G.G.:
Y además la inflación sea insensible tanto a la amenaza de un ajuste de política como a un nuevo zafarrancho de los mercados. Le cuesta tanto levantar cabeza cuando las condiciones son muy propicias que es difícil pensar en un desborde en circunstancias más filosas. Sinceramente, yo veo un proceso al revés. Es la Fed la que está incentivando la duda. Nos está preparando para la fase que viene cuando culmine el tapering. Lo hace con tiempo, no está corrida por los hechos, ni por la inflación ni nada. Creo que apalanca un mensaje más agresivo basándose en la fortaleza que tienen los mercados...

P.: No viene mal, de paso, aplacarle las ínfulas.

G.G.:
Tal cual. ¿No fue Yellen quien dijo que veía excesos, por ejemplo, en los bonos basura? Ella repitió las palabras de Bill Dudley, de la Fed de Nueva York, cuando apuntó, semanas atrás, a las acciones de pequeñas compañías, de biotecnología, o social media. Y son los propios hombres del banco central los que remueven el avispero. James Bullard, Richard Fisher, Jeff Lacker...

P.: Hombres y mujeres. También Esther George blandió los tapones de punta.

G.G.
: Correcto. La prédica no es novedosa. Sólo que la ficha recién cayó ahora de forma contundente. Los mercados pueden preguntarse si la Fed corre detrás de los acontecimientos, pero lo cierto es que están repitiendo lo que algún funcionario de la casa ya les dijo hace algún tiempo.

P.: La Argentina, Portugal, ¿tuvieron algún papel?

G.G.:
La Argentina no les hizo daño ni a sus propios bonos. Y el Banco Espírito Santo acaba de ser rescatado en tiempo récord con plata de la Unión Europea. China, por caso, está andando muy bien. Pero son todos jugadores de rol, como se dice en el básquetbol, por sí solos ellos no definen el partido.

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