23 de septiembre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Wall Street no tiene oposición, pero sí prudencia. Y aunque los bancos centrales no la agredan -sino todo lo contrario- prefiere mantenerse, según Gordon Gekko, dentro de los confines limitados de un mercado lateral.

Diálogos en Wall Street
Periodista: La mesa está servida, y ahora resulta que los inversores se asustan. Pasó la Fed, y no fue nada agresiva. El BCE y el Banco Central de China irrigaron mayor estímulo. ¿Cómo se entiende que Wall Street, lejos de sacar provecho, ensaye la retirada?

Gordon Gekko:
Si hay que arriesgar una definición, diría que no hemos cortado amarras todavía con la idea de un mercado lateral.

P.: A pesar de que la Bolsa ha sido capaz de enhebrar nuevos récords...

G.G.:
Sube por default, por falta de oposición. Pero no se atreve a incursionar muy lejos. Por eso, las idas y vueltas reiteradas.

P.: Se habla de la desaceleración de China. ¿Es un motivo valedero? ¿O una excusa para tomarse un respiro?

G.G.:
¿Entre un traspié en China y un espaldarazo de los bancos centrales, a qué piensa que los inversores le prestarían mayor atención?

P.: El lema que conocen todos es que la Fed -la banca central- es tu amiga...

G.G.:
Y ha dado pruebas. Ayer sin ir más lejos tuvimos una procesión de oradores de primera línea. Bill Dudley, de la Fed de Nueva York, fue muy claro: "Sería feliz de poder subir las tasas de interés durante mi gestión, pero no lo vamos a hacer simplemente por hacerlo".

P.: Dudley es un hombre influyente en el comité que madura las decisiones de política monetaria.

G.G.:
No lo dude.

P.: Instó a ser paciente.

G.G.:
Una suba prematura de la tasa de interés puede causar mucho daño, señaló. Nada muy distinto de lo que nos apuntó Janet Yellen la última vez que visitó el Congreso: "Hay que tener cuidado con las falsas auroras".

P.: Se podría afirmar que no habrá suba de tasas pronto. Recién el año próximo. Y, como están las cosas hoy, no en una fecha temprana de 2015.

G.G.:
Ése es el mensaje que inculcó Yellen. Dudley lo remató: "Necesitamos que la economía corra al rojo vivo por algún tiempo" para devolver la tasa de inflación al (objetivo de) 2%. Más claro, agua.

P.: Mario Draghi habló en Europa. Reconoció la fragilidad de la eurozona y consignó que si hace falta habrá medidas monetarias adicionales para recuperar la vertical...

G.G.:
Los mercados están más temerosos a un cambio de política monetaria que pudiera resultar adverso de lo que justifica el propio discurso de las autoridades. Si las Bolsas no van por más, ésa es la principal razón.

P.: En Europa, la economía no promete entregar muchas satisfacciones...

G.G.:
En EE.UU., sí. Y el desempeño de las Bolsas, sin embargo, no es muy diferente.

P.: Cuando uno escarba y mira más allá de los índices principales de Wall Street, que sí cotizan en los máximos, detecta mucha debilidad oculta.

G.G.:
El Russell 2000 está un 3% abajo en lo que va del año, mientras el S&P500 trepó casi el 8%.

P.: Se produjo una corrección, como si fuera un remolino, y hay amplios sectores bajo el agua.

G.G.:
Si 2014 tiene un rasgo distintivo, que lo diferencia de 2012 y 2013, es el desvelo por la valuación. En marzo, Bill Dudley le pegó duro a ciertos sectores que identificó como involucrados en "bolsones de excesos". ¿Se acuerda? Entre ellos estaban las acciones de pequeñas compañías del Russell 2000.

P.: Claro que sí. Lo dimos en llamar la "maldición" de Dudley.

G.G.:
Esa intervención verbal fue eficaz. La propia Yellen incursionó en el métier. Y si uno mira los valores de los bonos corporativos de alto rendimiento advierte el impacto. Pese a la fuerte caída de las tasas largas, los rendimientos de esos bonos no acompañaron y la prima de riesgo -que Yellen consideraba muy estrecha- se ensanchó significativamente.

P.: Por algo se habrá dejado de hablar de burbujas.

G.G.: Las valuaciones son elevadas, pero las efervescencias se aplacaron. El fervor de antaño por el oro, la plata, las materias primas, ya no existe. Tome el bitcoin, que es emblemático: rozó en diciembre los 1.200 dólares; hoy trata de hacer pie en 400.

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