25 de septiembre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Rebote en la Bolsa después de tres ruedas marcha atrás. Conversamos con nuestro experto, Gordon Gekko, quien nos dice que, hoy por hoy, la Bolsa hace la plancha y lo digno de atención es el regreso del dólar fuerte.

Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Pasó el temblor?

Gordon Gekko: ¿Cuál temblor?

P.: Tres ruedas de caídas al hilo en Wall Street no se ven todas las semanas.

G.G.: Estamos mal acostumbrados, entonces.

P.: No lo niego. Pero algún nerviosismo hubo.

G.G.: Se notó. El martes la Bolsa ensayó un rebote, que no fue muy lejos y abortó. Y hoy (por ayer) los compradores volvieron a la carga y, esta vez, sí se salieron con la suya. Se quebró el maleficio.

P.: Susto, lo que se dice temor genuino, no existió.

G.G.:
Nunca. Basta mirar los índices que miden la volatilidad esperada. Apenas si cabecearon. Muy poco. Están más nerviosos los que tienen efectivo disponible y ansían entrar, que los que están expuestos a un retroceso accionario y podrían querer salir.

P.: Usted apuntó lo amigable que resultó la Fed y los demás bancos centrales. Cuando la oportunidad de subir está servida y no se le saca provecho, ¿no es para desconfiar?

G.G.:
Es cierto. Uno ve la dificultad de la Bolsa para abrirse camino. Ya lo dijimos en su momento. Estamos en un mercado lateral. No tiene "punch". Necesita cambiar el aire.

P.: No se avanza, y ya se trepó mucho. ¿No es mucho riesgo quedarse invertido? Una mala noticia puede emerger de cualquier lado...

G.G.:
Seguro. Pero las tasas cero son un colchón importante. La decisión de vender es instintiva. Lo difícil es hallar una buena colocación alternativa. Y este mercado alcista no avisa cuando deja el andén y apunta a una nueva estación. No es muy fácil alejarse de los 2 mil puntos del S&P 500. Ni para arriba ni para abajo.

P.: Tres días en baja y ya sobrevino una reacción punzante.

G.G.:
La caída acarició el 2%. Y hoy (por ayer), como quien no quiere la cosa, se rebota el 0,8%. Aquí no pasó nada.

P.: Leo que las palabras de Charles Evans, de la Fed de Chicago, pidiendo paciencia antes de subir las tasas de interés, fueron la inyección de ánimo que permitió retomar la ofensiva. ¿Tuvimos una ayuda extra para torcer el rumbo bajista?

G.G.:
No está obligado a creerlo. La semana pasada, después de leer el comunicado oficial del banco central, y las proyecciones macro, y de escuchar la conferencia de prensa de Janet Yellen, a todos nos quedó claro que a la Fed no la corre ninguna urgencia. Punto. Y la Bolsa cayó dos días más tarde.

P.: A pesar de esa convicción.

G.G.:
Así es. Tampoco hay que culpar a la geopolítica, a la decisión de bombardear a ISIS. Nada de eso influye demasiado. Aunque puede servir como excusa. En esencia, el camino alcista está despejado. La economía tiene sus altibajos, pero, en EE.UU. son mucho más fuertes los altos que los bajos. Y si Evans pide calma; Loretta Mester, de la Fed de Cleveland, hoy mismo (por ayer) pide todo lo contrario.

P.: Es un empate.

G.G.:
La decisión no la toman ellos. Yellen manda. Y el lunes lo escuchamos a Bill Dudley (otro que sí influye) repetir el mantra de ir despacio. El tema Fed está claro, y fuera de la discusión.

P.: Nos quedaremos a vivir en el entorno de los 2 mil puntos, entonces. Hasta que la Bolsa recobre el vigor. Quizás quiera conocer los balances del tercer trimestre, antes de arriesgarse a desafiar nuevas alturas.

G.G.:
Suena razonable.

P.: ¿Y, mientras tanto, qué hacemos? ¿Bajamos la persiana y tomamos vacaciones?

G.G.:
La acción está en el mercado de monedas. En el regreso del dólar fuerte y en los reacomodamientos que obliga. Y ello, a su vez, va a repercutir en los balances que se difundan en octubre. Sobre todo, en el "guidance", en la orientación que nos darán las compañías sobre sus ganancias en el extranjero.

P.: Las utilidades fuera del área del dólar se van a ver lastimadas por la conversión a un tipo de cambio más alto.

G.G.:
Es posible. Sobre todo en una primera lectura. Pero, los mercados "bull" de la Bolsa son bastante indiferentes a la fortaleza de la moneda.

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