20 de noviembre 2014 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Pasaron las minutas de la Fed y no resultaron nada agresivas. La Bolsa se tomó el día franco, pero el rally de fondo, prolijo y cuidadoso, al decir de Gordon Gekko, sigue gozando de piedra libre.

Diálogos en Wall Street
Periodista: No deja de ser una curiosidad, la Bolsa está cayendo. Reaccionó favorablemente a las minutas de la Fed, pero no sostuvo el repunte.

Gordon Gekko:
Esto es más obra del tedio que de cualquier lectura en particular.

P.: En la reunión de octubre, el banco central había sorprendido con un lenguaje áspero, inmediatamente después de los sofocones que provocó la corrección en Wall Street, ese resbalón fugaz que llegó a mochar un 10 por ciento de las cotizaciones. Existía el temor de que las minutas del cónclave resultasen una lija más rugosa todavía.

G.G.:
Correcto. Falsa alarma. No hay señales de hostilidad.

P.: ¿Ningún mensaje cifrado, por ejemplo, que nos dé a entender que la frase mágica del "tiempo considerable" de espera, antes de subir las tasas de interés, vaya a desaparecer del comunicado en la próxima reunión?

G.G.:
Ésa era mi principal inquietud. Y no, no hay ningún renglón que lo sugiera como un hecho inminente.

P.: ¿De ahí el alivio inicial al conocerse el documento?

G.G.:
En mi caso, sí. Le aclaro, ello no excluye la posibilidad de que se borre su mención en diciembre. Pero no es una decisión que esté precocinada.

P.: No es una Fed urgida por el almanaque.

G.G.:
Tal cual. La paradoja es que la Fed fue dura con su comunicado y sorprendió; pero la descripción de la reunión refleja más bien lo que se pensaba de antemano. La zozobra de Wall Street ya era una anécdota el 28 y el 29 de octubre, las acciones habían vuelto a clavar nuevos récords y el texto original omitió cualquier referencia. Pero está claro que es un tema que se discutió. No hay duda de que hay otras preocupaciones no citadas en su momento, o minimizadas, que ahora se sabe fueron tópicos del debate.

P.: La persistencia de la baja inflación.

G.G.:
Junto con la novedad de la caída de las expectativas de inflación de largo plazo (que se derivan de los precios de los bonos en el mercado). Y el deterioro marcado de las condiciones económicas fuera de los EE.UU.

P.: Como reconoció el número dos, Stanley Fisher: "La Fed actúa localmente, pero piensa de manera global".

G.G:
Sí. En rigor, Narayana Kocherlakota votó en desacuerdo con el resto porque consideraba que la Fed debería comprometerse a mantener las tasas en cero hasta que la inflación proyectada a uno o dos años vista se ubique en torno a la meta del 2%.

P.: Quedó aislado en la votación, pero en las minutas no estuvo tan solo.

G.G.:
Le diría que los halcones prevalecieron en el comunicado, y las palomas en la redacción de las minutas. Exagero, por supuesto, pero ahí creo que hay un punto. La Fed quiso dar un mensaje de firmeza. Pero no de la política monetaria, sino de la situación económica.

P.: Yellen se habrá cansado de que los halcones Plosser y Dick Fisher le votasen siempre en contra.

G.G.:
Creo que la decisión pasó por la voluntad de no reavivar los temores macro. Recuerde cómo se leyó el pronunciamiento del banco central: el terreno está sólido, al menos, en los EE.UU.

P.: Usted tenía anotada a la Fed como uno de los posibles obstáculos para aguar el rally de fin de año. ¿Debemos olvidarnos de una intervención ponzoñosa?

G.G.:
Es piedra libre hasta mediados de diciembre. O quizá antes, si hubiera cambio de planes. Pero no espere nada más allá de alguna zancadilla retórica.

P.: Tampoco la derrota de Obama y el control republicano de ambas cámaras del Congreso le quitaron el sueño a la Bolsa.

G.G.:
Ciertamente, no.

P.: Daría la impresión de que no quedan moros en la costa.

G.G.:
Parece demasiado bueno para ser verdad. Uno siempre desconfía. Por suerte, el mercado este año se mueve con prudencia. Subió paso a paso. Es a falta de oposición que llegó tan alto. Nada más peligroso que la euforia. Y es todo lo contrario. Aún hoy, el avance lo lideran los sectores defensivos.

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