18 de febrero 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Grecia, en la cuenta regresiva, aunque a los mercados no parece quitarles el sueño. Por qué Gordon Gekko imagina una solución homérica.

Periodista: La negociación entre Grecia y la Unión Europea se convirtió en una guerra de ultimátums. Los tiempos son perentorios -Atenas tiene hasta el viernes para decidir su suerte, dice Bruselas- pero hay un elemento que no está funcionando: a nadie parece importarle mucho...

Gordon Gekko:
Las cotizaciones están más cerca del cielo que del infierno. En la Bolsa de Atenas, que arrastra el peso muerto de la larguísima crisis, febrero ha sido un mes muy bueno.

P.: Mañana (por hoy) el BCE tiene que revisar la continuidad de la asistencia de emergencia a los bancos. La ventanilla ELA podría cerrarse y así precipitar un final abrupto...

G.G.:
Ya hay un guiño extraoficial de que no se forzará la situación.

P.: No será el BCE el que le baje el pulgar a la negociación.

G.G.: Todo indica que la definición quedará en manos de los líderes políticos.

P.: ¿Es Grecia (y Chipre) contra todos los demás socios de la moneda común? ¿O no? ¿Puede que Francia ya esté avanzada en la tarea de arrimar posiciones?

G.G.:
No se confunda. Francia es el policía bueno. No más que eso. Si hay acuerdo, va a poner la cara como su promotor, y le va a permitir a la canciller alemana Merkel salvar el rostro frente a su electorado. Pero, primero, Alexis Tsipras, el líder griego, tiene que cesar su rebeldía.

P.: Grecia sí aprueba el borrador que acercó Pierre Moscovici, el comisario europeo para asuntos económicos, socialista francés.

G.G.: No hay tal borrador, dicen las autoridades europeas. Moscovici aportó algunas sugerencias, pero no un texto de su autoría distinto de la propuesta que hizo el eurogrupo. Y ese documento que, en su momento, el ministro griego Varoufakis habría aceptado, no pasó el filtro político de Atenas.

P.: ¿Cómo cambió la situación comparada con la que existía cuando la alianza Syriza ganó las elecciones? Tengo la impresión de que los puntos en divergencia se han reducido, aunque las diferencias que subsisten sean todavía insalvables...

G.G.:
Hay un tema dominante. Europa no acepta un "instrumento legal que no sea la extensión del programa (de rescate)". No lo digo yo, le cito textual al ministro francés de Finanzas, Michel Sapin. Grecia quiere la renovación del préstamo, pero no del plan que lo soporta y que vence a fin de mes.

P.: Toda la prédica de Syriza, la coalición detrás del flamante Gobierno en Atenas, pivoteó sobre el rechazo del memorando, o sea, del programa de la troika. ¿Piensa que se podrá arriar esa bandera? Es la última que queda en pie. Ya no se pide, por cierto, una quita en el monto de la deuda...

G.G.:
La quita nominal de la deuda se reemplazó por la posibilidad de una reducción en el valor actual; Grecia está dispuesta a firmar el compromiso de mantener un objetivo de superávit primario de -como mínimo- el 1,5% del PBI (según Sapin), Europa no tiene objeciones en que la "troika" ahora se llame "equipos técnicos", y así sucesivamente. Y los miembros del eurogrupo afirman que Varoufakis comprende la necesidad de extender la vigencia del programa económico como contrapartida para habilitar nuevos desembolsos. Si Grecia pide cambiarle el nombre, no habrá reparos, pero le exigen que respete lo que firmó. O sea, que asuma los compromisos. Y se sabe que habrá incumplimientos.

P.: ¿Por qué Grecia no contagia cuando hace equilibrio por el filo de la navaja?

G.G.:
La exposición no es lo que era. Los bancos europeos están fuera. La plata en juego es dinero de los gobiernos, que ya se enterró allí, no hay flujos nuevos. Y, por último, porque se piensa que lo que pudo ser tragedia, ahora se repite como farsa.

P.: Varoufakis, en The New York Times, escribió que no se trata de un "bluff"; que lo de Grecia no es un juego estratégico, sino el imperativo kantiano de hacer lo correcto.

G.G.:
Si de Nash hemos pasado a Kant, ¿por qué no recalar en Homero? Un vate es lo que hace falta: Tsipras sería más flexible si confiase en que podrá sostener su versión mítica de la transacción.