17 de abril 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

Las primeras señales de contagio de una nueva escaramuza griega comienzan a advertirse en los mercados europeos. ¿Cuán grave?, le preguntamos a Gordon Gekko, nuestro hombre en Manhattan.

Periodista: Navegación tranquila en los mercados, aunque como usted dijo, otra vez Grecia se acomodó alto en la agenda. Las Bolsas europeas hoy (por ayer) sí acusaron recibo. Nada dramático, es apenas un paso atrás desde los récords, pero, por primera vez, se nota una mayor preocupación por el destino de Grecia fuera del país.

Gordon Gekko:
La noticia es que el FMI le dijo que no a cualquier expectativa de reprogramar los vencimientos. No aceptará tampoco una demora en el pago.

P.: Christine Lagarde, la directora gerente del FMI, fue muy teatral con el rechazo. "Nunca un país desarrollado nos pidió postergar los pagos", dijo. Pintó a una Grecia desahuciada.

G.G.:
Mejor esa escena que la que le tocó en suerte a Rodrigo Rato. Que Europa resuelva qué hace con Grecia. El FMI le bajará la persiana si no cumple.

P.: Si uno sigue el guión al pie de la letra -las declaraciones de uno y de otro, el cronograma de los vencimientos que enfrenta Grecia, la crónica de un avance nulo en las gestiones- piensa que se incuba un drama terrible. La realidad, sin embargo, parece ignorar toda dificultad inminente. ¿Qué es lo que saben los mercados que uno pasa por alto?

G.G.:
Los mercados miran otra película, la que les resulta más grata. El BCE despachó el QE soberano, Mario Draghi ratificó su voluntad de seguir adelante con lo planeado, y advirtió que la expansión cuantitativa tiene que cumplirse a pleno para terminar de desplegar todos sus efectos.

P.: Grecia va a contramano de esa historia de suceso. Y puede abortarla. ¿O no?

G.G.:
El ministro alemán Schauble ha dicho que no; las autoridades europeas dicen que no, pero la realidad es que hasta no experimentar una colisión no lo sabremos. Schauble señaló el miércoles que no había signos visibles de contagio. Pues bien, hoy sí se detectan.

P.: Signos menores. Así como las Bolsas europeas bajaron, pueden recuperar todo lo perdido de una zancada.

G.G.:
No es allí solamente. Por primera vez, los bonos se notificaron. El bund alemán a diez años está a sólo 9 milésimas de rendir un 0% mientras los bonos de Portugal, España e Italia han trepado entre 15 y 30 puntos base. Vuelve a ensancharse el riesgo-país. Nada grave, pero sí una señal clara de que el tema griego vuelve a incidir en la pantalla del radar.

P.: Schauble ha dicho que el Grexit -la salida de Grecia del euro- es una decisión que depende exclusivamente de Grecia. ¿Es un alivio saber que Europa no los va a empujar?

G.G.:
La decisión era irrevocable. Uno diría que para desplazar a alguien se requiere unanimidad. Y Grecia quiere quedarse. Lo que también pretende es defaultear su deuda si no recibe un refuerzo de la asistencia crediticia. Y Europa no le va a dar a un euro más (o eso dice). Y rechaza el default. ¿Es una tragedia o es una farsa? Los mercados descuentan lo segundo -y por lo repetido del planteo no carecen de razón-, pero puede devenir en accidente grave, y eso no está todavía, ni por asomo, incorporado en los precios.

P.: Supongamos lo peor, imaginemos que Grecia no le paga al FMI, ¿qué pasaría? ¿Tendrá razón Alemania? ¿Puede ser que, después de cinco años de peregrinar en esta odisea, Grecia no influya y termine demostrándose irrelevante?

G.G.:
Contagio habrá. Sí o sí. Y no será agradable. Eso lo saben todos. El tema crucial es la capacidad de contención. Habrá que prenderle una vela a Mario Draghi...

P.: El BCE será el jugador clave en este entuerto.

G.G.:
Ya lo es hace tiempo. Si las luces brillan en Atenas, y los bancos atienden a sus clientes, es por la financiación de emergencia que concede el BCE. Y si hay un accidente, el QE soberano y no el muro cortafuegos oficial del Fondo Europeo de Estabilidad Financiera será el responsable práctico de oficiar como amortiguador. Las compras de bonos soberanos son una herramienta clave que en las turbulencias del pasado -en todas, desde 2010 hasta 2012 inclusive- no estaba disponible. Alemania debe pensar que con eso alcanza y sobra, y que servirá además para propinar una gran lección. Los griegos, por supuesto, parecen tener otra opinión.

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