- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
La volatilidad marcha cuesta arriba en los mercados de bonos y monedas. ¿Significa algo o es puro ruido? Hay que mirar a Grecia, señala Gordon Gekko, nuestro hombre en la trinchera.
Gordon Gekko: Es un mercado de traders, de gente que puede operar dentro del rango que permite el "serrucho" de precios, con muy bajos costos de transacción.
P.: Para todos los demás, la inmensa mayoría de los inversores, tanto ir y venir es frustrante.
G.G.: La decisión para el resto es cuánta exposición tomar. Y sentarse a esperar.
P.: La impresión que uno tiene, periódicamente, es que el mercado se dispara en una dirección, pero son amagos, que se revierten pronto y no duran nada. Hoy es el turno del mercado de divisas. Con una violenta recuperación del euro.
G.G.: A contramano de la profunda caída de la semana anterior. Estamos rotando alrededor de los mismos valores desde hace un tiempo, todavía pendientes de una definición. Hay que saber ser paciente.
P.: También los bonos del Tesoro se sobresaltaron hoy. Un aumento de casi 10 puntos base no es poca cosa.
G.G.: La tasa de diez años volvió a acomodarse por encima del 2,25%.
P.: ¿Alguna razón especial? No me parece que la caída de las órdenes de bienes durables sea un buen motivo.
G.G.: Menos tratándose de la octava retracción en los últimos nueve meses.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: La venta de autos de mayo -un saldo anualizado de 17,8 millones de vehículos nuevos- fue la más alta en casi diez años. Es una mano de cal y otra de arena.
P.: Como todo. El vaso a medio llenar.
G.G.: Yo creo que vuelve a llenarse de a poco.
P.: Pero muy de a poco. Y no le digo si ocurre algún tropiezo y vuelve a derramarse líquido.
G.G.: Por eso mismo, la Fed está sentada en el banquillo de los suplentes esperando que aclare para poder intervenir.
P.: Sabemos que se muerde los codos por subir las tasas de interés, pero así como marchan las cosas no hay espacio para actuar. ¿O me equivoco?
G.G.: Lo acaba de reconocer Lael Brainard, gobernadora del banco central, con todas las letras. La economía aún está frágil como para afrontar un ajuste de tasas de interés, dijo.
P.: Por eso cabeceó el euro con tanto empuje.
G.G.: Fue obra de un "collage" de argumentos concurrentes. Los números europeos, en esta coyuntura, son más firmes que los de EE.UU. La "deflación" de la eurozona (que nunca existió, salvo en los titulares de las noticias) quedó atrás definitivamente. Y eso apuntala la moneda -contra lo que recitan los libros de texto- porque se descuenta un menor recorrido de la expansión cuantitativa vía BCE. Y lo más gravitante: renació el optimismo sobre una salida incruenta, en el corto plazo, para las tribulaciones financieras de Grecia.
P.: Que no resuelva nada de fondo, pero que despeje las dudas acerca de un accidente a la vuelta de la esquina.
G.G.: En la línea de las tradiciones europeas, sí. Aunque no hay que pasar por alto la fortísima presión que realiza la Administración Obama. Berlín tiene marca personal.
P.: EE.UU. no quiere que nadie haga olas.
G.G.: Y después dicen que no les importa lo que ocurre en el mundo.
P.: Lo que no me cierra en este cuadro es el motivo por el que tengan que subir las tasas largas en EE.UU. Si la Fed ni siquiera precalienta.
G.G.: Las tasas largas europeas están dictando el pulso de las estadounidenses. Lo vimos ya con la convulsión de los bunds a fines de abril /principios de mayo. Se repitió ayer cuando los bonos europeos dejaron como legado un aumento de entre 10 y 16 puntos base, y EE.UU. se limitó a tomar la posta.
P.: Si es así, la reunión del BCE (hoy) es un hecho que importa. ¿Qué espera?
G.G.: Más de lo mismo. Draghi repetirá que el QE soberano va a continuar acrecentando su poder de fuego. Mire, la reunión clave fue el lunes (Draghi, Merkel, Hollande y Lagarde). Allí se cocinó la estrategia para con Grecia. Hay que mirar en dirección a Atenas.

