- ámbito
- Edición Impresa
Diálogos en Wall Street
El periodista dialoga con Gordon Gekko, el experto en mercados financieros internacionales que escuda su identidad con la máscara del protagonista de la película «Wall Street», y obtiene datos clave sobre el momento más importante de las finanzas internacionales en los próximos tiempos: nos explica los movimientos de la Fed de septiembre.
Gordon Gekko: Es un buen número, nada espectacular, por debajo de lo esperado, pero por encima de la media mensual - 208 mil- en lo que va de 2015.
P.: ¿Califica como "mejoría" de las condiciones laborales? ¿Satisface el requerimiento que ventiló la Fed para embarcarse en una suba de tasas en septiembre?
G.G.: Sí. Aunque la decisión se tomará después de conocer las cifras de agosto.
P.: Si agosto no difiere en demasía, ¿la Fed estará lista para entrar en acción el 17 de septiembre?
G.G.: Si uno toma las palabras de la Fed al pie de la letra debería pensar que sí.
P.: Los mercados comienzan a creerlo, ¿o me equivoco?
G.G.: Les picó el bicho de la duda. No están convencidos todavía, pero de negarle toda posibilidad a una suba en el próximo cónclave, ahora lo ven como el escenario más probable.
P.: Son rápidos para cambiar de opinión...
G.G.: No hay cartelería que les prohíba girar en U.
P.: ¿Usted qué piensa? ¿Es inevitable la vacunación temprana?
G.G.: La Fed nos meterá toda la presión posible. Necesita probar la solidez del terreno antes de mover el lápiz.
P.: ¿Cree que está mintiendo, que exagera con el discurso de la suba de tasas ya?
G.G.: Hay cuatro condiciones que el banco central necesita comprobar que estén presentes para poder iniciar el camino del ajus-
te sin correr riesgos inde-
bidos.
P.: ¿Y cuáles son?
G.G.: La economía debe estar en buena forma. Y con un horizonte despejado de nubarrones. La Fed debe confiar en que la inflación repuntará y se acercará, en el mediano plazo, a la meta del 2%. Y la suba de tasas debe cuidarse de provocar trauma excesivo.
P.: ¿Y esto, usted cómo lo sabe? ¿Lo deduce o está escrito en algún manual?
G.G.: Esto decanta de la propia comunicación que vierte la Fed.
P.: ¿Cree que con el informe de empleo se cumplen estas condiciones?
G.G.: Es un enfoque más amplio. La creación de empleo apuntala la noción de que la economía está en buena forma. Y no es la única evidencia.
P.: Pero es difícil pensar que se puedan eliminar los nubarrones pronto.
G.G.: O que no pueda volver a nublarse.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Guíese por los indicadores líderes. El pronóstico, digamos a seis meses vista, es de buen tiempo, y mejorando.
P.: Puede fallar.
G.G.: Puede, aunque no lo ha hecho. Traspiés menores, que no han tenido consecuencias ulteriores, han sucedido varios, y esos sí siempre pueden presentarse, sin preaviso. Pero la Fed tendrá que seguir adelante sabiendo que esos imponderables no pueden evitarse salvo a costa de una completa inmovilidad.
P.: La inflación hace 38 meses que no alcanza la meta oficial del 2%. Y no lo hará ni en agosto ni en septiembre.
G.G.: Con el derrumbe del petróleo y las materias primas, y el fortalecimiento del dólar, la inflación, que ya de por sí es baja, descenderá aún más.
P.: ¿Y entonces?
G.G.: Solo habrá suba de tasas si la Fed tiene un criterio flexible en materia de inflación. Cuando se muestra urgida por los tiempos, empeñada en ajustar las tasas antes que termine 2015, ése es el mensaje.
P.: ¿Me dice que la Fed no va a respetar su propio libreto?
G.G.: La Fed nos transmitirá su expectativa de que la inflación suba en un futuro no demasiado lejano.
P.: ¿Entonces qué es lo que falta? ¿Asegurarse que la suba de tasas no sea un cataclismo?
G.G.: Correcto. De ahí, la necesidad de endurecer el discurso al máximo, y montar el simulacro de una suba lo más realista posible. Y en eso estamos.


Dejá tu comentario