19 de agosto 2015 - 00:12

Diálogos en Wall Street

El periodista dialoga con el experto en mercados mundiales que se escuda bajo el personaje de Gordon Gekko, de la saga Wall Street, de Oliver Stone, sobre el impacto de la devaluación del yuan y los próximos pasos de la Fed.

Diálogos en Wall Street
Periodista: China continúa en el candelero. Se calmó el mercado de cambios, pero se volvieron a hundir las Bolsas. Shanghái cayó el 6,1%, Shenzen, el 6,6%. Desde fines de julio que no veíamos semejante chapuzón...

Gordon Gekko: Unas mil compañías dejaron de cotizar al traspasar el límite máximo de caída del 10%.

P.: ¿Se viene la noche?

G.G.: Nunca amaneció en realidad. Las luces que usted ve son artificiales. Son los focos de la intervención estatal.

P.: El Banco del Pueblo colocó hoy a la mañana (por ayer) la mayor inyección diaria de liquidez del último año y medio. Pero no alcanza...

G.G.: A estos precios no hay compradores genuinos en la Bolsa. El mercado no se limpió. El que quedó atrapado quiere pero no puede salir. Y el dinero nuevo que entra y oficia de soporte, de manera directa o subterránea, son todos fondos públicos.

P.: Pero tampoco los fondos públicos consiguen estabilizar las cotizaciones...

G.G.:
La Comisión de Valores había dicho que el Gobierno -ante la disminución de la volatilidad "anormal"- iba a dejar que las fuerzas del merca-do recuperaran su papel en la determinación de los precios.

P.: Si el mercado toma la batuta, hay que buscar un equilibrio a valores muchísimo más bajos.

G.G.:
La prueba está a la vista...

P.: ¿Cómo se sale de esta trampa?

G.G.:
Con tiempo y precios más realistas.

P.: La economía no ayuda.

G.G.:
Las autoridades dicen que la actividad crece al 7%, el consumo de energía eléctrica aumenta al 2,8%. Aquí también hay una brecha narrativa.

P.: ¿Piensa que la depreciación del yuan puede ser de utilidad para oxigenar los negocios de las compañías?

G.G.:
El problema más acuciante es la salida de capitales y no se va a resolver por una corrección minúscula del tipo de cambio.

P.: Habrá más depreciación más adelante, uno imagina.

G.G.:
Entonces, lo mejor es apurarse...

P.: Hoy el banco central volvió a elevar, muy levemente, la paridad del yuan oficial con el dólar de EE.UU. Mucho de lo que se escribió precipitadamente cuando China dio la sorpresa de modificar su régimen cambiario no parece tener sustento...

G.G.:
Hay una obsesión con la Guerra de Monedas. Está claro que China no la va a instigar. No es su negocio.

P.: De acuerdo, pero no va a negar que existe una carrera de devaluaciones...

G.G.:
No es la Guerra de las Galaxias que se pretende vender. Es una guerra de guerrillas, si quiere, una sucesión de pequeñas escaramuzas. En 2010, cuando Brasil acuñó el término, el drama era que el dólar se depreciaba y las monedas emergentes subían de valor. Ahora, es exactamente lo opuesto. Que hay picos de volatilidad que son incómodos, y dañinos para los emergentes, no hay dudas. Que están provocados para empobrecer al vecino, no veo mucha evidencia.

P.: Ése es el temor...

G.G.:
No está claro que haya políticas cambiarias deliberadas. Quiero decir con objetivos de tipo de cambio. Sí hay políticas monetarias de estímulo, muy generosas y que han durado más que lo esperado. Esas políticas monetarias tienen efectos cambiarios. Es un subproducto, un resultado colateral, pero no el propósito principal que persiguen. Y no hay políticas monetarias agresivas, brillan por su ausencia.

P.: Es la etapa que se viene.

G.G.:
Tampoco. La Fed y el año próximo el Banco de Inglaterra tienen planeado reducir el estímulo. No es lo mismo que cancelarlo por completo. Y mucho menos implica el regreso a una fase de contracción monetaria y crediticia. Como dice Dennis Lockhart, de la Fed de Atlanta: la suba de tasas será suave y gradual. Se prevé una transición de una política "agresivamente estimulante" a otra "meramente de estímulo".

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