1 de septiembre 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Qué nos dejó el chubasco en los mercados? ¿Cuál es la agenda hacia adelante? ¿Sigue la tormenta? ¿Pasó lo peor? Con ustedes, Gordon Gekko y sus respuestas.

Periodista: Se percibe una sensación dual. Que ya vimos lo peor, pero que todavía no pasó el temporal. La recuperación de Wall Street fue pujante, no se discute. Sin embargo, parece andar escasa de combustible extra. ¿Comparte?

Gordon Gekko:
La sensación de alivio es notable. Que hayamos visto lo peor sería muy conveniente, pero es difícil de probar cuando todo sucedió en un derrape, en un santiamén. Un mercado que, de buenas a primeras, se queda sin liquidez de negociación, en un arco muy amplio de activos, desde acciones financieras de primera línea hasta ETF de los más diversos colores, no puede garantizarlo.

P.: No estamos fuera del área de peligro.

G.G.:
Coincido con usted en que ésa es la noción reinante, pero los inversores no tienen convicciones muy firmes. Ven un dato puntual y si muestra anomalía, tienden a correr para ese lado; lástima que el desfile de los indicadores económicos individuales siempre es una lotería.

P.: Ayudaría que la Fed diese alguna señal más firme de respaldo.

G.G.:
Es lo último que el banco central quisiera verse forzado a emitir. Ben Bernanke, cuando era el mandamás, ansiaba erradicar el llamado Greenspan put, la protección implícita de la Fed ante los temblores de los mercados financieros. No pudo porque la crisis resultó gigante. Ahora es el turno de Janet Yellen. Y, a esta altura, mete presión con idéntico objetivo.

P.: Pretende que Wall Street se arregle por su cuenta y se acomode al nuevo escenario de tasas cortas en alza.

G.G.:
La idea es comenzar a retirar las muletas, no reforzarlas. Es, si se quiere, un proceso de prueba y error. Las cosas no le están yendo mal a la Fed, si lo piensa bien, es un aterrizaje que tiene sus pozos de aire pero que, así y todo, no hubo que abortar. En esas condiciones, lo lógico es continuar con la prueba.

P.: Yellen faltó a la reunión anual -devaluada- de Jackson Hole, pero su número dos, Stanley Fisher, machacó con un mensaje en ese tenor. En dos semanas podríamos tener el bautismo de fuego, a pesar de China y de la volatilidad financiera. ¿Es creíble?

G.G.:
No al 100% del valor par. La paradoja es que si todos lo creyeran al pie de la letra la ejecución sería más fácil para la Fed.

P.: Me obliga a preguntarle si existe alguna aproximación sobre tales expectativas.

G.G.:
La probabilidad de un retoque alcista de un cuarto de punto en la próxima reunión del día 17 raya hoy el 30%. Si usted quiere precisión, el 28% según el modelo que tengo en mi PC (y que toma en cuenta los valores de los contratos de futuros en Chicago).

P.: Quiere decir que tampoco es percibido como el desenlace más probable.

G.G.:
Correcto. Si el informe laboral de agosto arroja un dato vigoroso de creación de empleo, y la Fed no relaja su discurso, pienso que entraremos a la reunión con la idea de que se trata de arrojar una moneda al aire. Y que, perfectamente, puede salir ceca.

P.: Se me hace difícil imaginarme una Bolsa avanzando a tambor batiente en esas circunstancias.

G.G.:
Seguro. Y si así fuera, entonces sí, tendría que firmar el boleto a la salida del mitin. La suba sería toda suya.

P.: ¿Hasta qué punto comprobar que el precio del petróleo se recupera -como sucedió la semana pasada y se reconfirma hoy- puede ser crucial en la decisión?

G.G.:
Pienso que no hay una única variable que movilice, por si sola, la voluntad de la Fed. El petróleo no es el mejor ejemplo para tomar porque el shock que el mundo enfrenta hoy es una expansión no prevista de oferta. No es lo mismo una caída del precio del crudo porque se contrajo la demanda, que porque la producción continúa creciendo a paso redoblado.

P.: Visto así no habría por qué apurarse a subir las tasas de interés.

G.G.:
Es una decisión que no tiene urgencias. Pero que la Fed quiere hacer igual, porque desea moverse con gran antelación. Como además es de digestión lenta, Yellen nos da tiempo para masticarla. No hay muchos secretos. La Fed desea que el ajuste se haga ahora, de antemano. Y en eso estamos. El ideal es que cuando la suba se produzca nadie pestañee. Como ya ocurrió con el "tapering", cuando se canceló el QE3.

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