18 de noviembre 2015 - 00:00

Diálogos en Wall Street

¿Cómo afectó a los mercados la oleada de atentados que sufrió París? ¿Cómo se entrelaza con la sensibilidad marcada de los activos financieros por la suba de tasas que la Fed tiene en carpeta para diciembre? Interrogamos a nuestro hombre en Manhattan, quien se escuda bajo la máscara del conocido personaje de la película "Wall Street".

Diálogos en Wall Street
Periodista: ¿Pasó el peligro?

Gordon Gekko:
¿Cuál? Quiero decir, ¿cuál de todos?

P.: Hablemos de los mercados. Estaban al borde del abismo el viernes. La apertura en Asia, después del fin de semana, estuvo cargada de malos presagios.

G.G.:
Europa respondió bien. Absorbió los temores sin erosionarse. Y después, Wall Street le puso picante.

P.: Que se dañen los mercados financieros, vaya y pase. Pero que se sume la acción del terrorismo con su propia escalada destructiva podría ser la gota que rebalse el vaso.

G.G.:
Son dinámicas distintas. Y a esta altura, lamentablemente, sobra experiencia. Más allá del efecto impacto, son fenómenos que corren por cuerda separada.

P.: Nadie puede negar la impresión política de los atentados en París, ni que no vayan a alterar la vida cotidiana de los franceses, pero, en verdad, cuesta identificar alguna huella específica cuando se revisan las cotizaciones.

G.G.:
El fin de semana hizo de colchón, evitó la reacción bajista natural. Por lo demás, es el patrón (de separación) normal.

P.: Nouriel Roubini, un economista célebre por su anticipación de la crisis que desató Lehman, afirma inclusive que los ataques podrían llegar a darle mayor impulso a la economía de la eurozona. ¿Será para tanto?

G.G.:
El ataque a las Torres Gemelas (y al Pentágono) el 11 de septiembre de 2001 tuvo un efecto inicial adverso muchísimo más potente. Hubo que cerrar los mercados y trabajar a destajo para volver a abrirlos. Y la economía de EE.UU., en ese momento, llevaba seis meses sumida en la recesión. ¿No sé si lo recuerda?

P.: Cómo olvidarlo...

G.G.:
Pues bien, dos meses más tarde, la historia era otra. En las antípodas. En noviembre de 2001 comenzó una expansión que supo ser muy pujante y que se prolongó a lo largo de seis años.

P.: ¿Fue el efecto de la reconstrucción? ¿La consecuencia de un aumento de gasto público y privado en obras o presupuesto militar? Keynes puro...

G.G.:
Esa agenda, en este caso, va a ser más bien modesta. El punto que hace Roubini tiene que ver con la respuesta que brinde el BCE.

P.: Mario Draghi ya marcó en el almanaque la necesidad de proveer un estímulo extra para la próxima reunión de diciembre.

G.G.:
Así es. Ya teníamos en el bolsillo esa promesa de más expansión cuantitativa. Lo que plantea Roubini es fácil de entender. ¿Querrá Draghi reforzar la dosis como consecuencia de los atentados? Si el BCE lo considera apropiado, a manera de inyección de confianza en un momento difícil, la economía de la eurozona se vería beneficiada.

P.: Si quitamos del radar los ataques que sufrió París, nos quedamos con la dinámica de fondo que percutió todo el año. La Fed que nos amenaza con la suba de tasas, los mercados que no le creen y la Bolsa que no se preocupa hasta que les cae la ficha y se derrumban, empezando por los commodities y los bonos de baja calidad, y llegando hasta las acciones.

G.G.:
La Bolsa amagó volver a zambullirse, jueves y viernes, pero no pasó de un cabeceo. Wall Street volvió a sacar su temple a relucir y subió, lunes y martes, uno diría, con la fe intacta.

P.: La Fed recién se reunirá dentro de un mes. Hay tiempo para continuar con esta partida de póker.

G.G.:
Seguro. Diría que el petróleo sacó tajada de los atentados, se apoyó en la noticia para hacer pie y levantar su precio. Y la Bolsa está mucho más cómoda cuando ve el crudo yendo para arriba que cuando lo ve hundiéndose. Y merodeamos los 40 dólares, un umbral que pone a mucha gente nerviosa.

P.: Ese rebote del petróleo está durando poco. Y no parece capaz de sostenerse sobre el nivel de 40 dólares. ¿Volveremos a las andadas?

G.G.:
Apostaría doble contra sencillo de que así será.

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