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Diálogos en Wall Street
Wall Street se tomó el día libre, y fue el turno de Europa. ¿El saldo? Bolsa y dólar, firmes. Y muy poca inquietud por lo que planea la Fed. Le pedimos a Gordon Gekko que nos explique su visión.
Gordon Gekko: Es una buena oportunidad de tomarle el pulso a los mercados globales sin confundirse por los latidos de Wall Street.
P.: ¿Y qué es lo que se escucha?
G.G.: No hay grandes palpitaciones en los mercados de acciones, a pesar de los problemas localizados. Que Turquía derribe un avión ruso no es cosa de todos los días, hurga una llaga que convendría no tocar, recuerda lo endeble de la situación en torno a Siria, lo volátil que son las alianzas de circunstancia, y cómo la coyuntura -con qué facilidad- podría desmadrarse, pero...
P.: Y sin embargo, preocupa un día y se diluye al siguiente.
G.G.: Correcto. Le diría más. Es un factor que le pone piso al crudo. Y, créase o no, obra un efecto estabilizador. Los inversores se ponen muy nerviosos cuando ven que el barril amaga derrapar cuesta abajo.
P.: Los inversores no sólo en commodities.
G.G.: No, claro. Hablo de quienes tienen posiciones de envergadura en la Bolsa.
P.: Si el dólar fuerte provee una referencia -y para los precios de las materias primas, petróleo incluido, así es-, la señal es una luz roja. Intensa. La moneda de EE.UU. trepa más y más.
G.G.: Los astros se alinean a su favor. La última información que recogimos hoy (por ayer) denota fortaleza en los indicadores económicos estadounidenses y bucea en los preparativos del BCE para proveer más estímulo monetario dentro de una semana.
P.: Mientras crece la convicción de que la Fed, esta vez, nos inoculará la primera suba de tasas de interés.
G.G.: Es un juego de pinzas.
P.: Lo curioso es que la tenaza no lastime a nadie. No es lo usual.
G.G.: Estamos en modo contemporizador. Hoy las acciones europeas subieron con mucha potencia. Más del 2% en Alemania, un tris menos en Gran Bretaña, el 1,5% en Francia. Vienen buenos números corporativos, y tienen prioridad de paso. No hay ISIS que valga. Es más, Lafarge Holcim decepcionó con las cifras, pero anunció un aumento de dividendos y el papel trepó el 4%.
P.: Todo bien.
G.G.: El daño está en la periferia. Si uno mira bonos basura, hay un tendal creciente de golpeados. Y no es sólo en el renglón de la energía.
P.: Pero no hay contagio fuera de las categorías de sospechosos de siempre, fuera de los activos que son por naturaleza sumamente sensibles a la suba de tasas.
G.G.: Por el momento, no. La tasa larga -hablo de los títulos del Tesoro- no está subiendo en EE.UU. La curva de rendimientos se aplana. Y oficia como sedante.
P.: Y en Europa tampoco se advierte gran inquietud.
G.G.: Todo lo contrario. Los bonos de las distintas tesorerías se hunden más y más. No hay país que no tenga sus tasas a un año por debajo de cero. Salvo Portugal, que paga un diez milésimo anual, y, por supuesto, Grecia.
P.: EE.UU. se apresta a dejar atrás el universo de la tasa cero mientras Europa se zambulle de cabeza en la esfera de las tasas negativas.
G.G.: Hay media docena de países que no pagan tasa -más bien cobran- por sus bonos soberanos hasta 5 años. En el caso especialísimo de Suiza, hasta las tasas a diez años son subcero.
P.: El euro volvió a hundirse por debajo de 1,06 contra el dólar, aunque luego se las arregló para rebotar. ¿Qué otro destino le espera que no sea caer más?
G.G.: No hay "trade" (transacción) más populoso que vender el euro contra el dólar en los mercados de futuros. A esta altura, no conviene cebarse demasiado. La tendencia es bajista, el BCE se ocupa de recordarlo cuando la gente se olvida, pero con todos los boletos apostados en contra, no se sorprenda si se fortalece rápido cuando Mario Draghi revele el contenido específico de su decisión.


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