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Diálogos de Wall Street
Trump se quejó de la fortaleza del dólar y le bajó el pulgar al controvertido proyecto de impuesto transfronterizo. Para Gordon Gekko, nuestro experto en mercados internacionales, una señal oportuna de realismo y moderación en la antesala misma de la asunción del mando.
P.: En concreto...
G.G.: La quita de impuestos a las exportaciones y la aplicación en paralelo de un gravamen a una tasa -que Feldstein dijo que podía ser del 20%- a todas las importaciones.
P.: El llamado impuesto transfronterizo. BAT por sus siglas en inglés: border adjustment tax. Una propuesta original del diputado Paul Ryan.
G.G.: Correcto. En apariencia, la semana pasada estaba en la agenda. Y contaba con el respaldo del partido republicano. Según Feldstein, no iba a tener dificultad para conseguir la aprobación del Congreso.
P.: Trump lo acaba de enterrar.
G.G.: Era ir al choque con el resto del mundo. No es un tema irrelevante. Todo lo contrario.
P.: La duda era si resultaba violatorio o no de las reglas de la OMC.
G.G.: Sólo sus proponentes lo ponían en duda.
P.: ¿Trump comienza a analizar más en detalle, y con sentido crítico, el abanico de proyectos que promovió en campaña?
G.G.: En buena hora. El viernes asume.
P.: Se empiezan a caer las hojas más endebles de su partitura.
G.G.: Uno puede bromear y decir que si es así no va a quedar mucho follaje.
P.: Mejor.
G.G.: Mucho mejor. Sería lo ideal. Como dice el refrán: si no está roto, no lo arregles.
P.: Es difícil pensar que Trump se baje de todas sus posiciones urticantes. No es una actitud coherente con su personalidad.
G.G.: Puede elegir qué batallas dar. Y empezar por las que se van a ganar sin demasiado esfuerzo. ¿Por qué descarta el impuesto fronterizo? "Es muy complicado", dijo.
P.: Era meterse en un berenjenal, seguro. Y más allá de la valoración que usted tenga por Feldstein, no me parece fácil predecir cuáles serían sus consecuencias prácticas a la postre.
G.G.: Estoy en un todo de acuerdo. Si este es el criterio general, le diría que podemos respirar tranquilos.
P.: ¿Por qué?
G.G.: ¿Cómo evaluaría usted la alternativa de encarar una política de abierta confrontación con China? ¿Muy complicada, algo complicada o trivial? ¿Y qué certidumbre tendría de antemano sobre sus probables resultados?
P.: ¿Trump acabará bajando a tierra sus pretensiones? ¿Pasaremos del realismo mágico de la Trump Tower a la realpolitik de la Casa Blanca?
G.G.: Dijimos el primer día que el negocio de Trump, una vez que ganó, es la moderación. De nada le sirve promover el alza de la trilogía de tasas cortas, tasas largas y dólar. Si la economía y los mercados ya están lanzados, si el temor pasa por la exuberancia, por qué no bajar un cambio y asegurarse de no volcar en la primera curva.


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