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Diálogos de Wall Street
Wall Street se toma un descanso tras acribillar a mansalva los récords. Le consultamos a nuestro hombre en Manhattan, Gordon Gekko, cómo sigue la película.
P.: ¿Es la elección en Gran Bretaña? Lo que parecía un paseo para la premier Theresa May se ha complicado inesperadamente.
G. G.: El jueves tenemos una congestión de acontecimientos importante. Es también la reunión del Banco Central Europeo y el testimonio de James Comey en el Comité de Inteligencia del Senado en Washington.
P.: Comey, el exdirector del FBI que Trump tuvo a bien dejar cesante...
G. G.: Tal cual. El J. Edgar Hoover de nuestro tiempo. Fue una decisión temeraria.
P.: ¿Qué puede salir mal?
G. G.: Esto último, sobre todo. Pero no subestime el conflicto entre las naciones del Golfo.
P.: ¿Cree que el aislamiento de Qatar por parte de Arabia Saudita y sus aliados es un tópico importante?
G. G.: Está presente la mano de Trump y eso le da otra significación. Es un resultado, pues, de la nueva política exterior de los EE.UU.
P.: Un aspecto que no teníamos en cuenta. Porque Trump pasó por allí, concretó una venta mayúscula de armas en Arabia Saudita y ahora nos desayunamos con que eso no fue todo.
G. G.: Desconocemos el alcance de la jugada. Pero vemos que se perfila un nuevo orden. Y recordemos que las decisiones de Bush Jr. en Irak tuvieron repercusiones que en un primer momento nunca imaginamos.
P.: ¿Como cuáles?
G. G.: El surgimiento de ISIS algunos años después. Preocupa que Trump improvise en una región con tanta capacidad de desestabilización.
P.: ¿Piensa que los mercados pueden asustarse por esta dinámica?
G. G.: Hasta no ver las consecuencias es muy difícil cargarlas a los precios. Si hoy se produce una pausa entiendo que es el respiro lógico después de un fuerte avance, y las dudas en torno de lo que pueda pasar el jueves.
P.: Los portales de internet titulan que bulls y bears, optimistas y pesimistas, están ganando dinero en este mercado alcista. Trepan las acciones y trepan los bonos. Sube el oro y los mercados emergentes. Y las criptomonedas, directamente, vuelan hacia alturas nunca antes soñadas. ¿Todo vale? ¿Todo se aprecia?
G. G.: En el escenario de crecimiento tibio, inflación tibia, quizás haya espacio para la felicidad de todos, pero es un sendero de cornisa.
P.: Caso contrario, no debería durar.
G. G.: Hablamos de estos temas un par de semanas atrás. Le decía, desconfíe... Sobre todo si la tasa larga, la de diez años, rompe por debajo del nivel del 2,20%. Aunque la Bolsa clave una nueva tanda de récords.
P.: Lo recuerdo perfectamente. Por eso lo traigo a colación. Estamos instalados en la coyuntura que usted describió. ¿Qué nos espera ahora?
G. G.: El estratega de tasas de interés de Bank of America/Merrill Lynch lo sintetiza así: o las acciones caen un 30% o las tasas largas suben un 50%. Yo agregaría: o no. Uno espera una definición. En la medida que se disparan las criptomonedas, a precios cada vez más inverosímiles, es como el final de un movimiento molto vivace Pero el tiempo también juega. Y lo que no se corrige por precios puede corregir por tiempo. Hay que ser paciente. El aliado de la Bolsa es la ausencia de euforia. Las cotizaciones exageran pero no hay un desborde de gente tomando posiciones. Y esa es la válvula que permite descomprimir cada tanto sin que se produzca un grave derrumbe.


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