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Diálogos de Wall Street
Wall Street se zambulle de nuevo 10% por debajo de los máximos. El rebote de noviembre fracasó miserablemente. Y la Bolsa es un manojo de nervios. Qué nos dijo Gordon Gekko.
P.: El mensaje de la Bolsa, sobre todo, el derrape de lunes y martes en el que la capitalización de Wall St. mermó en un billón de dólares, es que el torquinete monetario aprieta fuerte, y existe el temor de que el propio celo de la Fed sea el que cause un cimbronazo.
G.G.: Lo dijimos alguna vez. Los shocks los provocan las políticas de Trump. La rebaja de impuestos con fuerte ampliación del déficit fiscal en toda la década por venir, la aplicación de aranceles y de restricciones a la importación, las escaramuzas del comercio, las amenazas geopolíticas por doquier. Es una dosis descomunal.
P.: Y nadie le pide explicaciones a la Casa Blanca. Sería como hablarle a la pared.
G.G.: Si hay trastornos, todos esperan que la Fed de Powell los resuelva. Pero se debe comprender que transita un camino de cornisa, y los barrancos son dos. Hay que resistir la tentación de los volantazos.
P.: No lo niego. Sin embargo, la evidencia de debilidad se multiplica. La OCDE, hoy (por ayer), fue más allá. En su Panorama Económico avisó que el crecimiento global tocó techo, y que el desafío que nos espera será la ingeniería de un aterrizaje suave.
G.G.: Mándele una copia a Trump, y asegúrese que le llegue antes de la Cumbre del G-20. Porque no es cosa de pensar que esto se arregla convenciendo a la Fed de dar un paso al costado, y a la par echando leña al fuego de la disputa con China. El cónclave de APEC -terminó sin una declaración de los líderes- fue bochornoso. Y pasó factura.
P.: ¿Alcanza, a esta altura, con que Trump se funda en un abrazo con su par chino, Xi Jinping?
G.G.: Apenas meses atrás, la Casa Blanca disparaba sus misiles y las Bolsas de Shanghái y Schenzen se hundían en la zozobra mientras Wall St. navegaba como la Armada Invencible. ¿Qué pasaría si fuéramos hoy al próximo capítulo de la contienda? No provocando ninguna sorpresa, qué pasaría si Trump cumpliese lo que prometió si China no se allana a sus demandas.
P.: Una ronda adicional de aumento de aranceles.
G.G.: Así es. La aplicación de un arancel de 10% sobre un universo de otros u$s269 mil millones de importaciones chinas y, a comienzos de 2019, la elevación del 10% al 25% para los u$s200 mil millones de compras que ya estaban gravados. ¿Cómo lo ve a Wall St. para absorber este mandoble?
P.: Queda claro, Trump se estaría pegando un tiro en los pies.
G.G.: Aunque la Fed viniera trascartón a rescatarlo. ¿No le parece? Y si usted fuera Powell, y Trump lo tuviese tan seguido en sus plegarias, ¿qué apuro tendría para venir a facilitarle la vida? ¿No sería mejor que primero viese las consecuencias de sus actos? Si la Fed le arroja un salvavidas, ¿qué hará el presidente con China? Porque si hace destrozos, después es usted es el que tiene que repararlos.


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