Dicen en el campo

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... que de golpe se disparó una maratón de reuniones durante la última semana, tanto en Buenos Aires como en varios lugares del interior, donde cada vez son más multitudinarias las concentraciones de productores. De movida, la Mesa de Enlace estuvo hiperactiva, especialmente a partir del anuncio oficial sobre la emergencia agropecuaria que, como era de esperar, al limitarse solamente a la vieja y casi perimida legislación, no cubrió las más mínimas necesidades de los productores afectados por la sequía, lo que aumentó el malhumor. A esto debió sumarse el nuevo cierre de los registros de trigo (cuya cosecha sigue disminuyendo), y eso que aún no se conocía el intento de «rebajarle» el precio a buena parte de los productores de leche, que se supo recién sobre el fin de semana. Por supuesto que los dirigentes nacionales de las entidades tampoco fueron invitados a los anuncios esta vez, aunque casi de prepo se apersonaron en la Secretaría de Agricultura después de los anuncios de Cristina de Kirchner en Olivos, el día en que el titular de la cartera, Carlos Alberto Cheppi, se reunía con autoridades provinciales y su diezmado equipo (en cantidad y capacidad) para hablar con ellos sobre ése y otros temas. El susto de Cheppi fue mayúsculo cuando vio aparecer al pleno de la Mesa de Enlace y se negó a hablar, por lo que los representantes del sector se retiraron y en la propia vereda de Paseo Colón (donde está la sede de Agricultura) decidieron confirmar las medidas de fuerza. Realmente, si esta versión es verdadera, los funcionarios de Agricultura tal vez se destaquen por alguna cualidad, pero la capacidad política no sería una de ellas.        

... que entre tanta reunión, igual quedó al descubierto que varios de los dirigentes tienen la cabeza puesta también en su futuro como políticos y no tienen demasiado claro qué hacer sobre su eventual participación en algunas de las listas de diputados con las que los están tentando. Sin embargo, alguno de ellos ya comenzó a «desensillar», pues teme que el propio Gobierno aliente estas participaciones como forma de neutralizar la protesta sectorial al tildarla de «política» (partidaria, naturalmente) y, además, porque se les complica el propio manejo interno, ya que la mayoría de las entidades cobija en su seno a participantes de distintos colores políticos. Las dudas no sólo alcanzan al titular de Confederaciones Rurales, Mario Llambías, y al de Federación Agraria, Eduardo Buzzi (quien adelantó que esa decisión la tomará su entidad, ya que él «prefiere seguir en la parte gremial»), sino también a algunos ex, tal el caso de Luciano Miguens, de la Rural, o el del mediático entrerriano, Alfredo de Angeli. Casi todos ellos tienen hoy más poder y prensa del que pueden llegar a soñar la mayoría de los diputados. De ahí que, sin descartar la posibilidad, comienzan a inclinarse a postergarla para 2011.                      

... que justamente estuvo relacionada con De Angeli, aunque no Alfredo, sino el «melli» Atilio, la mayor ovación que se escuchó en Cosquín. Fue cuando el folclorista Antonio Tarragó Ros, que lo había invitado, anunció que no volverá a participar de Cosquín mientras esté el actual intendente, pues se consideró «censurado» al no admitírsele que Atilio de Angeli subiera al escenario a recitar unos versos. Otro momento tenso se dio entre Llambías y Buzzi, cuando este último intentaba impulsar medidas de fuerza ya. «Si les cortás la ruta a los productores justo en el momento en que están buscando fardos y agua, el paro te lo levanto yo», parece que fue la afirmación tajante del ruralista, aludiendo al momento crítico que están viviendo muchos productores de hacienda por la sequía. Finalmente, el tema no pasó a mayores y, por el momento, se siguen estudiando las fechas, aunque pocos creen que efectivamente se pueda contener al interior mucho más allá de mediados de febrero, excepto, claro está, que lloviera bien en todas las zonas y se corte la seca, lo que no parece que vaya a ocurrir. Esto, de todos modos, no revertiría las pérdidas. Sólo frenaría las nuevas.                        

... que la efervescencia en el interior ya es imparable y sólo una buena lluvia sería capaz, tal vez, de aplacarla un tanto. Eso, sin embargo, no impide que dirigentes de los más variados sectores estén con las antenas muy activas para encontrar fórmulas que les permitan, aunque sea, atenuar el parate económico brutal que ya se está viviendo. Sin embargo, esta vez fue la propia Cristina de Kirchner la que parece haber dado la idea cuando dijo, al anunciar la emergencia, que «ningún otro sector cuenta con semejante ventaja», en alusión al diferimiento de pagos impositivos y de créditos con la banca oficial. «¿Y por qué no?», se preguntaron rápidamente varios comercios del interior que, abogados mediante, están estudiando aceleradamente la ley (la 22.913) para acogerse al beneficio. Algunos entienden que la protección podría alcanzar tanto a estaciones de servicio (que trabajan fuertemente con los productores) como a veterinarias, laboratorios y agronomías, entre otros, terriblemente afectados por la brutal caída de ventas.                          

... que no son los únicos desmenuzando la ley que parece que presenta varias «perlitas» que pueden generar bastante revuelo, por caso, la posibilidad que tiene el Gobierno de aplicar una tasa de interés a los montos diferidos, equivalente a la tasa de cartera general que, en este momento, podría rondar el 14%, entre otras varias (también hay algunas «a favor»). Aunque los primeros que tendrían que leerla (y, mejor aún, estudiarla) serían los propios funcionarios de la SAGPyA, que parece que nunca la vieron. Al menos, eso pareció por los sobresaltos que sufrían los subsecretarios cada vez que se les hacía una pregunta específica durante la reunión con las provincias.

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