5 de junio 2009 - 00:00

Dicen en el Campo...

Mario Llambías
Mario Llambías
... que, junto con el frío y con el acortamiento de los tiempos para las elecciones, parecen haberse multiplicado las actividades, aunque cada vez todo está mucho más teñido de especulaciones proselitistas (a favor y en contra). Desde la «violencia» de los huevazos a algunos de los candidatos oficialistas, hasta la ampliación de la ayuda a los tamberos de «algunos» municipios, de ciertas provincias, todo pasa por el tamiz de las elecciones legislativas. Esto incluye, naturalmente, la visita del ex presidente de los EE.UU. William Jefferson Clinton que, en un par de días en Buenos Aires, revolucionó al mundillo político (y empresario), alcanzando hasta al matrimonio presidencial. Pero eso fue después de la charla que dio en el Hilton que permitió conocer al Clinton «ambientalista», preocupado por el calentamiento de 9° C que, dice, registrará la temperatura de la región en los próximos años. Sin embargo, para la docena de dirigentes del campo (la mayoría de la Sociedad Rural Argentina, encabezada por su presidente, Hugo Luis Biolcati; y el vice, Alejandro Delfino, además del ex Luciano Miguens, el más acosado por los medios) hubo dos momentos claves en la charla: cuando Clinton aseguró que «la Argentina puede recuperar en poco tiempo lo perdido en los últimos 50 años, ya que fue beneficiada con activos físicos enormes». «Es el único lugar de la Tierra donde hay semejante cantidad -y profundidad- de suelo productivo», señaló, tras acotar que en 1908, la Argentina era el 8º país más rico del mundo.

... que otro momento clave fue cuando Clinton afirmó que en todos lados «los ciudadanos siempre preguntan al Gobierno ¿qué van a hacer con mis impuestos?», lo que provocó que varios asistentes esbozaran una sonrisa y se miraran entre sí... Al margen de esto, obviamente la visita del estadounidense generó algunos interrogantes, especialmente por la «diplomacia comercial» que se viene ejerciendo en los países más desarrollados. Por eso, no extrañó para nada que varios diplomáticos del país del Norte consultaran discretamente a analistas y dirigentes locales sobre el porqué del embate mediático (varios creen que con bendición oficial) sobre la estadounidense Monsanto ya que, entre otras cosas, si bien es una de las principales fabricantes del glifosato, herbicida que permite hacer soja con labranza cero, no es menos cierto que hoy el principal volumen del producto viene desde China...

En otros sectores, la inquietud pasaba más por el futuro de los biocombustibles y por la ola de quiebras de estas empresas el año pasado, justamente, en los EE.UU. tras la conmoción del mercado de commodities y el de petróleo.

... que también están pasando desapercibidas otras convocatorias, como la del Congreso Anual de CRA en Venado Tuerto, o Agroactiva, la más típica de las muestras de maquinaria y equipamiento rural. En el caso de la primera, el titular de la entidad, Mario Llambías, parece que ni siquiera conseguía la aprobación del resto de los miembros de la Mesa de Enlace, para la presentación que, se supone, hará todo el grupo. Parte de la situación respondería a un «pase de facturas» ya que, cuando el titular de la Rural, Hugo Luis Biolcati, pidió sacar una declaración conjunta repudiando los «huevazos» y escrache a Rossi y al gobernador Daniel Scioli, que sindicaban especialmente a su entidad como propiciándolos, parece que el único que respondió en tiempo y forma fue el presidente de Coninagro, Carlos Garetto, mientras que Eduardo Buzzi (Federación Agraria) y Llambías desaparecieron. Finalmente el martes, tras un almuerzo de fideos y panqueques de postre (que alguno repitió), y la repentina ausencia de Buzzi (luego se supo que se habría dormido «una siestita» en uno de los despachos de CRA), se pudo hacer una conferencia de prensa donde la Mesa de Enlace, además de rechazar los escraches y habilitar los tractorazos, mostró que todo sigue muy bien entre ellos...

... que, mientras se intenta que los productores se tranquilicen, al menos hasta fin de mes, se amplían las ayudas a tamberos, y algunos gobernadores reciben a productores y dirigentes, tratando de dilatar cualquier protesta, surgen nuevos elementos de disputa, aun entre los propios empresarios. Es lo que estaría ocurriendo con algunos contratos de agricultura en los que no se contemplaron los fardos. Es decir, con la muy magra cosecha, varios optaron por enrollar en lugar de cosechar, y esa alternativa no estaba contemplada en los acuerdos comerciales. También parece que no va a caer demasiado bien el nombramiento del nuevo representante agrícola argentino en la Unión Europea, cargo en el que hasta hace unos meses se desempeñaba Gustavo Idígoras. Ahora, allí, parece que irá Gastón Funes, que se desempeñaba en la OIE (Organización Internacional de Epizootias) con sede en París.

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