Dicen en el campo...

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... que frío, Rural, nieve, Bolsa de Comercio, sequía, Rural, más frío, más Rural, más nieve, se fueron alternando durante una semana hiperquinética en la que hasta estuvo de visita un ex presidente (de Uruguay), Tabaré Vázquez (también en la Rural, que, además, había invitado a Ignacio Lula da Silva de Brasil y a Bachelet de Chile, aunque estos dos últimos declinaron finalmente la invitación); Cristina de Kirchner asistió al aniversario de la Bolsa de Comercio, donde también se supo que, a pesar del escaso «fervor» que despertó entre los hombres de mercado, igual comprometió su presencia para el mes próximo en la de Rosario; y una tradicional revista del sector (Chacra) cumplió sus primeros 80 años. En medio, tal vez dos de los hechos más salientes fueron: el almuerzo que el ex presidente Eduardo Duhalde tuvo en la Rural rodeado de legisladores (el mismo Duhalde que cuando fue presidente, en 2002, prefirió quedarse en su casa a ver un partido de fútbol de Banfield, que asistir a la tradicional inauguración de la muestra palermitana) y la megarreunión organizada por la Mesa de Enlace (aunque sólo estaban dos de los presidentes, el dueño de casa, Hugo Luis Biolcati; y el titular de CRA, Mario Llambías), que «levantó» el tema de las facultades delegadas y lo que puede llegar a pasar con las retenciones a partir de fines de agosto, cuando se vence el lapso de la delegación de poderes del Legislativo al Ejecutivo.

... que, mientras corría el tiempo de descuento para las estratégicas elecciones en CARBAP (ayer), y algunos dirigentes de las entidades madre hacían malabares para mostrar una unidad que cada vez parece más costoso mantener, en los corrillos se comentaba que el que está llevando la peor parte es Eduardo Buzzi, titular de la Federación Agraria. «Buzzi va a quedar como Maradona», decía un dirigente del interior, aludiendo a las exigencias del federado que pueden llevarlo a quedarse sin nada. De hecho, ya parece perdido su intento de convertirse en candidato a gobernador por Santa Fe, por el Peronismo Federal. Tanto así, que fue muy comentada la mesa de la Rural en el Restaurant Central, con Eduardo Duhalde, días atrás, en la que, además de los legisladores Jorge Sarghini, Carlos Brown, o Eduardo Amadeo, estaban también el titular de UATRE, Gerónimo Venegas (que el día anterior había almorzado allí mismo con Francisco de Narváez) y, los legisladores radicales y ex vicepresidentes de la Federación Agraria, Ulises «Chito» Forte y Pablo Orsolini. Al respecto, alguien deslizó una típica frase de Perón: «El que avisa no traiciona», aludiendo a que Buzzi había sido invitado, pero no concurrió. Más llamativo, todavía, es que a la misma mesa se sentó también el carismático federado y dirigente entrerriano, Alfredo de Angelis, quien ya anunció su vocación de presidir la entidad a nivel nacional. Pero la sorpresa no quedó sólo allí. Varios de los comensales (no duhaldistas) se mostraron muy impactados por los «cambios» de Duhalde, según dijeron, ahora mucho más abierto y alineado con el mundo.

... que, entre tantos dirigentes (Felipe Solá, Elisa Carrió, Ricardo López Murphy, Adolfo Rodríguez Saá, Gerardo Morales, etc.), que como nunca poblaron las callecitas del predio palermitano, casi pasó desapercibido -a pesar de su superbronceado- el ex ministro de Economía Roque Fernández. Muy saludable, pero no tan feliz, se quejaba amargamente de las restricciones a las exportaciones de carne vacuna impuestas por el Gobierno, y que le impiden vender al exterior los codiciados bifes de Kobe, el carísimo ganado japonés que el economista cría en el sur entrerriano. «El campo, para mí, es un plazo fijo para mi hija, que yo nunca voy a disfrutar», decía el ex funcionario. Por supuesto, que el epicentro de las críticas era el siempre «recordado» secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, también en los «pensamientos» de trigueros y molineros que, ante el fuerte estrechamiento que registra el mercado (y que se podría agudizar en las próximas semanas), recordaban el acuerdo que se firmó en setiembre del año pasado con el Gobierno y los exportadores, por el cual, a cambio de la apertura de los registros para poder exportar, estos últimos se comprometían a asegurar el abastecimiento interno en caso de déficit. Pero como allí también se suscribió que el precio que se pagaría por el cereal sería el FAS teórico fijado por Agricultura, lo que muchos dicen que no se cumplió, entonces ahora tampoco está claro si el acuerdo que lleva una veintena de firmas está vigente aún en los hechos. Lo grave es que, dicen, ya casi no queda trigo de calidad panificable para esta campaña, y los pronósticos para la próxima, a pesar de las intenciones de Agricultura, rondarían apenas los 10 millones de toneladas, jaqueados nuevamente por la seca en muchas zonas. Y, si de la cartera agropecuaria se trata, se supo que su titular, Julián Domínguez (a quien no se vio por el predio), tampoco estará para el acto inaugural de mañana, ya que parte para la India. Pero podría estar su segundo, Lorenzo Basso, quien ya se demostró que es «sensible» a las «luces de los flashes».

... que el que andaba bastante contento, y orgulloso, era el economista y ex subsecretario de Agricultura Enrique Gobée, quien, con su hijo, maneja un emprendimiento olivícola con un grupo de productores, en San Juan -AOG-, que ya superó las 1.700 toneladas por año de exportaciones. El producto parece que es tan bueno, que había cola ante el stand. Menos felices lucían algunos empresarios frigoríficos alarmados, no sólo por los altos precios internos, «más del 15% superiores a los de Uruguay» que, dicen, los sacan de mercado, sino también por las oportunidades de exportaciones que sigue perdiendo la Argentina, y no sólo por las 10.000 toneladas de la Cuota Hilton que quedaron sin cumplir este ano. Más vale, destacan ahora que, con Brasil que sigue fuera del mercado estadounidense (por las sanciones que le aplicó el país del Norte), es la oportunidad para que la Argentina recupere alguna porción de mercado. Lamentablemente, las restricciones cuantitativas a las exportaciones se mantienen y ese también fue uno de los temas que a último momento se abordó en la reunión de la Mesa de Enlace con legisladores, por la caducidad de las facultades delegadas. Es que para más de uno, tan importante como el recorte de los ingresos que implican las retenciones es el hecho de las limitaciones que se siguen imponiendo a las ventas al exterior. «El cierre de los registros, los cupos, u otras restricciones, pueden implicar hasta una retención del 100% cuando, directamente, se prohíbe exportar, como fue el caso de la carne», señaló un asistente. El punto es que tras 3 horas de análisis, lo único que quedó claro es que: a) la Cámara de Diputados no va a dar una nueva prórroga a las facultades delegadas, b) aunque hay diferencias, la Cámara baja estaría cerca de lograr una ley sobre retenciones, pero ese proyecto hoy no pasaría en el Senado donde el Ejecutivo incide más directamente, c) la Presidente no podría sacar un DNU después que se caigan las facultades delegadas, ya que los impuestos no son resorte de su área, d) la mayoría cree que el asunto va a terminar, de una u otra forma, en la Suprema Corte. Una verdadera complicación, para el Gobierno, para los productores y también para los distintos eslabones de la cadena ya que, ante la incertidumbre, nadie tiene demasiado claro que hacer, aunque la mayoría cree que el Poder Ejecutivo, muy callado hasta ahora, tiene alguna estrategia de último momento preparada, ya que es difícil creer que resignar sin resistencia, el manejo de, por lo menos, u$s 8.000 millones anuales.

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