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Dicen en el campo
... que «cuando la limosna es grande...» parece que concluyeron los cooperativistas, especialmente después que alguno de los invitados cuestionó fuertemente a los exportadores de granos, seguramente sin darse cuenta de que uno de los principales puntales de Coninagro es justamente ACA, la mayor cooperativa agrícola del país y una de las principales exportadoras, con otra media docena de empresas. Pero los funcionarios evidentemente no pueden estar al tanto de todo y eso parece ser lo que le pasa al titular del Senasa, Jorge Amaya, desde hace años a la espera de su retiro que quizá no está al tanto de la gravedad de lo que está sucediendo con el Seranol, en establecimientos ganaderos del norte. El caso es que la detección de este anabólico, prohibido en el país, determina el «cierre» por 2 años del establecimiento afectado, y parece que ya hay más de 150 en esas condiciones. Pero no siempre los casos corresponden al uso directo por inoculación del producto prohibido, sino que también hay «falsos positivos» por el pasto, hongos, etc. Además, aparecería por el uso de un conocido antiparasitario que, a veces, se trae de afuera. El caso es que el organismo oficial puede no estar tomando los recaudos necesarios por ejemplo para controlar la compraventa de hacienda en ferias y remates, donde los ganaderos compran de buena fe sin saber que los animales están contaminados. Como si fuera poco, también en la Unión Europea, que fue la que impuso esta prohibición (para que compre en Argentina hay que certificar el no uso de anabólicos), están apareciendo casos.
... que, mientras el Gobierno se enfrenta ahora con los exportadores agrícolas, entre los cuales la industria aceitera es la principal (y también, la mayor aportante fiscal), los empresarios de este rubro siguen reclamando por varias cuestiones, como el corte de las compras de parte de China, que ya lleva 8 meses, y que no se arregló ni con el postergado viaje de Cristina de Kirchner a Beinjing en junio pasado. El hecho obligó a derivar partidas hacia otros destinos pero, como se anunció entonces, con quitas de u$s 50-70 por tonelada de aceite. Simultáneamente, y como hicieron saber la semana pasada, están con capacidad ociosa del 50% en las plantas girasoleras (por falta de materia prima) y de entre el 30% y el 50% en el resto, en parte, por la regulación de las ventas que siguen haciendo los productores. En ese contexto, algunos de los datos que dieron a conocer directivos de Fertilizar, respecto de la próxima campaña de soja fluctuaron entre lo sorprendente y lo alarmante, especialmente por la falta de previsiones y de políticas para neutralizar los desfases. Por ejemplo, que en la última campaña se repuso «apenas» el 22% del total de nutrientes que se le sacó al suelo (40% del fósforo; 30$% del nitrógeno; 29% del azufre y 1% del potasio), por lo que esta campaña arranca con mucho menos fertilidad.
«¿Cuándo se acaban los ahorros?», preguntaron durante la charla, calculando que se deberían haber agregado más de 6 millones de toneladas de fertilizantes (para compensar lo extraído «a préstamo» del suelo), por más de u$s 2.500 millones. Dentro del déficit, la soja es la menos fertilizada. «Los campos sojeros arrendados (la mayoría) le están dando al inquilino más de u$s 130 por hectárea en nutrientes que no repone», explicaron dando un dato que va a levantar polvareda. «¡No hay milagros!, alguien lo paga», concluyeron al tiempo que se mostraba que los costos en Brasil, donde la fertilidad natural no es la de Argentina, los costos de la soja ascienden a alrededor de u$s 800 por hectárea, cuando en Argentina son de menos de la mitad. «Pero ellos deben agregar u$s 250-300 en fertilizantes para obtener sojas de 40 quintales por hectárea», concluyeron.
... que, a pesar de eso, «les va como los dioses» y camino en convertirse en potencia alimentaría mundial. Por eso, sin duda, uno de los hombres más consultados, más escuchados y más requerido es el ex Ministro brasileño de Agricultura, Marcos Pratini de Moraes, sindicado como el «hacedor del milagro productivo brasileño» que convirtió al país vecino, no sólo en el primer exportador de carne vacuna del mundo, sino en uno de los mayores productores en carne de cerdo y pollo, y ahora va camino en convertirse también en una potencia lechera (entre otros récords no menos envidiables). Pratini, en su reciente visita a Buenos Aires, trajo bastante tranquilidad al asegurar que Brasil «mantendrá» sus inversiones frigoríficas en Argentina (aunque haya tenido que cerrar algunas plantas en las últimas semanas), ya que siguen creyendo en el gran potencial productivo de este país. También confirmó las proyecciones de crecimiento del mercado mundial de carne que se espera suba más del 20% en los próximos años, pasando de 6,6 millones a 8,2 millones de toneladas comercializadas.


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