30 de diciembre 2016 - 00:00

Dicen en el campo...

Fin de año para el infarto. Semana marcada por las inundaciones y la renuncia del ministro de Economía, Alfonso Prat Gay.

... que, lejos del movimiento inercial con el que se llega habitualmente a fin de año, esta vez los últimos días de 2016 fueron para el infarto. Desde las inundaciones en plena zona núcleo (en medio de la campaña) que amenazan con seguir con más lluvias este fin de semana, hasta la renuncia del Ministro de Economía, Alfonso Prat Gay, la sucesión de temas conmocionantes fue una constante. Los mercados también aportaron lo suyo, a pesar del feriado del lunes en Chicago. Igual, hubo retrocesos previsibles que podrían atenuarse sin continúan los daños ahora por exceso de lluvias en Argentina, mientras también se mantiene la sequía en otras zonas del país. Además el blanqueo, aguinaldos y cierre de muchos ejercicios, aportaron una complicación adicional, mientras las reuniones, mucho más informales, ya se dividieron entre "los que se quedaron", y "los que ya se tomaron unos días"... Dentro de lo que es el sector, obviamente, las precipitaciones excesivas en el corazón de la Pampa Húmeda, y el mantenimiento de condiciones de sequía, que ya llegan a categoría de "extremas" en otras varias zonas, desvelaron a los productores. Por el lado gremial, mientras tanto, y sobre todo tras la salida de Prat Gay, comenzaron los movimientos de "respaldo" al Ministerio de Agroindustria, sensiblemente agrandado en los últimos años, lo que iría en contra del nuevo mandato presidencial de "achicamiento" de los gastos, aunque los ahora 23 ministerios -récord en la historia Argentina- no serían compatibles con esa orden (y tampoco con la Ley de Ministerios).

... que mientras desde Uruguay (donde siempre van un paso adelante en materia técnica), crece la alarma por la supervivencia de la Cuota 481 (que permite exportar cortes de carne vacuna proveniente de feed lot a la Unión Europea), por el diferendo que mantienen sobre la utilización de hormonas con los Estados Unidos, localmente consideran un "logro" el aparente crecimiento de las exportaciones a alrededor de 230.000 toneladas lo que, si bien determinaría un magro crecimiento de 10% sobre 2015, representa bastante menos de la mitad de lo que se exportaba en los 90, dos décadas atrás y, como muchos otros ítems, está muy lejos de ser un "boom"... Otro descenso, esta vez interno, se está dando alrededor de la calidad del trigo que, como creció en volumen respecto a los últimos ciclos anteriores, excede holgadamente los requerimientos internos, por lo que los molinos buscan volver a "elegir", por calidad, pero sería chequeado con sus propios laboratorios. También los brasileños que vinieron recientemente, adelantaron que harán la misma selección. Pero ahora, son los acopios los que se oponen . ¿Será que le desconfían a los resultados?. De todos modos, hace años que se intenta diferenciar las calidades del grano, y hasta las entidades de productores lo resistieron (tal vez creyendo que así, podrían hacer pasar trigo de menor calidad por bueno, cuando ocurre exactamente lo contrario). Lo cierto, de todos modos, es que las normas están. Solo falta que el multitudinario cuerpo gubernamental se comience a mover para hacer cumplir las normas, más allá de las presiones de los distintos sectores. Y, mientras esto se define, los productores "esperan", ante el nerviosismo creciente de los compradores.

... que otro diferendo que se va a agudizar es el del transporte, sobre todo con el nuevo aumento de 8% en los combustibles, que arroja una suba de 40% en 12 meses, inversa a lo ocurrido en el mercado internacional. Esto podría justificar el informe de "una notoria caída de 9,5% en el consumo de gasoil" que, además, tendría un impacto adicional de 3 puntos en los costos del transporte, según Fadeeac, que destaca "más aumentos, menor actividad". Pero el dato, a su vez, es contradictorio con otras controvertidas cifras oficiales, como el volumen de la cosecha que, supuestamente fue "récord" (a pesar de la caída de área y de que, solo en Córdoba, quedaron sin cosechar cerca de 800.000 hectáreas de soja, aunque las cifras más discutidas siguen siendo las del maíz).

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