30 de noviembre 2015 - 00:00

Diciembre, con agenda a pleno (más la Fed)

 Diciembre es mes de definiciones. La Fed cuya foja de servicios en 2015 es todavía un papel en blanco, ¿podrá por fin archivar las tasas cero y proceder al demorado izamiento del costo de los fed funds? Las expectativas del consenso y el mensaje oficial están alineados por primera vez en el año y la mesa está servida para la decisión que se tomará en dos semanas, el próximo 16. Antes, este jueves, moverá las piezas el BCE. A contramano de Washington, Fráncfort promete más expansión extraordinaria. Así los tipos de interés trepan en EE.UU. y se hunden por debajo de cero en Europa. ¿Asistiremos a un nuevo "rush" del dólar en el mundo? ¿O esa realidad anunciada ya está metida en los precios de las divisas? Allí anida una definición de importancia. La suerte de monedas, bonos de calidad crediticia dudosa, mercados emergentes y materias primas se revuelve en la encrucijada.

La agenda social aporta una tercera reunión relevante. Los 12 países miembros de la OPEP se congregarán en Viena el cónclave culmina el viernes - para debatir su estrategia conjunta. Los inventarios comerciales de crudo se atiborran y el precio del barril a duras penas se sostiene por encima de los 40 dólares, un tercio del valor máximo que supo tener en 2014. ¿Cambiará el cartel su enfoque productivo de laissez faire? Funcionarios de Arabia Saudita comentan que están dispuestos a considerar iniciativas de sostén de las cotizaciones. Basta ver los precios para deducir que el mercado sólo lo creerá si, como mínimo, se oficializa un anuncio. Hoy el único contrapeso a los excesos de oferta son las turbulencias geopolíticas, y aun siendo abundantes, no dan la talla necesaria para cuajar una estabilidad duradera. Mientras tanto, los barquinazos del petróleo repercuten en todos los rincones.

Wall Street que padeció una corrección punzante una caída en agosto que superó el 12% medido desde los máximos absolutos, fenómeno que no ocurría desde 2011 y que resucitó pujante en octubre como si nada hubiese pasado (+8,3%), cierra noviembre en actitud mesurada. La dirección de sus cambios es meramente lateral. Visto en perspectiva, el mercado accionario está atrapado en un rango. El piso de la corrección hoy luce distante. El estrés de una suba de tasas en dos semanas por primera vez desde 2006 se soporta con entereza. En cambio, el S&P 500 está a tiro de pistola de sus récords, a menos del 2%. Entre las definiciones que promete diciembre, la que concierne a Wall Street es la más interesante. ¿Podrá dar el zarpazo que lo lleve a nuevas alturas? ¿Aguantará el ajuste de Yellen & Cía o volverá a derretirse? Son dos interrogantes válidos, y se responderán en ese orden.

Esta semana es el turno del BCE. Los contratos de futuros de EuriBor a tres meses descuentan una tasa cada vez más negativa, no dudan para nada de la palabra de Mario Draghi. Es difícil pensar en una fuerza propulsora más potente al servicio de las Bolsas. Ya se quemaron otras cartas. El rally de Acción de Gracias, supuso, un avance de apenas 0,05%. La ronda de balances terminó. Las utilidades del tercer trimestre arrojaron un retroceso. Todos los boletos a ganador están puestos en SuperMario. De existir correcta entrega de las promesas o si opera una dosis mayor a la prevista Wall Street irá a la carga en procura de una nueva cumbre. Todos los ojos se posarán allí. Más aún si el dólar se eriza y dibuja una embestida que deje un tendal de heridos. Esto no es una disyuntiva de matar o morir, pero sí será matar o sufrir. En el caso de que el avance fracase lo que vendrá después será un duro ajetreo. Si no puedes escalar, tal vez puedas trastabillar. Y, en esa inteligencia, habrá que sortear la presión de la Fed que se agudizará al extremo antes de definir , a mitad de mes, si jala, o no, el gatillo.

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