La presidenta Dilma Rousseff parece haber perdido el norte y ahora busca nuevos apoyos políticos.
El mercado de cambios paulista vio ayer caer más del 1% el real frente al dólar que superó el precio de 3 unidades por el billete verde, presionado por la incertidumbre sobre el ajuste fiscal y las intervenciones del Banco Central en el mercado. El real perdió un 1,03% al cerrar en 3,0115 unidades por dólar tras operar entre 2,9798 y 3,0231 durante la sesión. Este es el menor valor desde el 16 de agosto de 2004, cuando cerró a 3,0146 por dólar, de acuerdo con estadísticas del Banco Central. A esto se suma, además, las expectativas sobre la próxima suba de tasas en EE.UU. que están consolidando un nuevo ciclo de dólar fuerte. Ya comenzaron las apuestas: muchos lo ven cerca de los 3,20 reales y otros rumbo a los 4 reales. En los últimos cuatro días, la divisa brasileña ya se devaluó un 5,44% para acumular en lo que va del año un 13,27%. Al comparar la evolución de los últimos doce meses entre el peso y el real, resulta insoslayable la revaluación nominal de la moneda argentina. Lo que si bien no termina de definir el flujo comercial bilateral, dado que el nivel de actividad en ambos países es el principal determinante del comercio, la pérdida de competitividad de las exportaciones argentinas complicarán aún más el panorma industrial local. Aunque la Unión Industrial Argentina parece más preocupada por el reciente acuerdo con China que por lo que acontece en Brasil. Al respecto, vale destacar que los pronósticos macro para la economia brasileña en 2015 ya estiman una de las peores recesiones de la década, con una caída del PBI cercana al 1% (similar a la de los años de Collor de Mello). "Por transición, sube la chance de que caigan de nuevo las exportaciones argentinas a Brasil y el Gobierno argentino tendrá que seguir restringiendo fuerte las importaciones desde Brasil", sostiene un informe de M&S Consultores.
Los inversores están preocupados porque el ajuste fiscal prometido por el ministro de Finanzas, Joaquim Levy, no tenga la firmeza requerida, en medio de obstáculos políticos a la implementación de recortes de gastos y aumento de impuestos. El miércoles, la presidenta Dilma Rousseff se reunió con líderes legislativos de su coalición, luego del rechazo en el Congreso a un decreto presidencial que habría aumentado los impuestos sobre las nóminas de las empresas. Según los analistas, las expectativas de una política fiscal más contractiva eran el único factor que amortiguaba la presión bajista sobre el real por el deterioro de los fundamentos macroeconómicos. Se prevé que la inflación supere el 7%, aún con un escenario recesivo. Además, la presión sobre el real ha generado dudas sobre el futuro del programa de intervenciones del Banco Central sobre el mercado cambiario, que persistirían por lo menos hasta fin de mes. Vale señalar que el stock de reservas es hoy superior a los u$s 362.500 millones, pero según estimaciones privadas, el Central ya ha vendido a futuro más de u$s 180.000 millones. Y los bancos tienen una posición vendida, en divisas, de casi u$s 26.000 millones, la más alta de los últimos años, lo que refleja el ánimo de los inversores.
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