El diario O Estado de Sao Paulo citó la declaración que entregó al Ministerio Público el exdirector de Abastecimiento de Petrobras, Paulo Roberto Costa, en prisión domiciliaria y quien negoció una reducción de su condena a cambio de la información.
Según su testimonio, el "arrepentido" Costa entregó un millón de reales (unos 407.664 dólares) a Paulo Bernardo, actual ministro de Comunicaciones y esposo de Hoffmann, quien fue elegida senadora y luego asumió el mando del gabinete ministerial en sustitución de Erenice Guerra, relevada del cargo en 2010 justamente por denuncias de corrupción.
En febrero de este año, Hoffmann dejó el cargo para ser candidata del gobernante Partido de los Trabajadores (PT) a la gobernación del sureño estado de Paraná, fronterizo con Paraguay y la Argentina, y terminó tercera en los comicios del pasado 5 de octubre.
Tanto Hoffmann, a través de su equipo de prensa, como Paulo Bernardo, de manera directa, negaron al diario paulista el supuesto desvío de recursos de Petrobras para financiar la campaña de la senadora.
Hoffmann indicó que "todas las donaciones de la campaña" fueron registradas y que no conoce a Costa.
Las confesiones indican que un 3% de los contratos de Petrobras se desviaba para financiar las campañas electorales de formaciones políticas de la base aliada del Gobierno, entre las que figuraba el PT, que se quedaba con dos tercios de esos sobreprecios, dijo Costa.
Los delatores, que están confesando a la Justicia a cambio de una reducción de condena, son éste y el empresario Alberto Youssef, propietario de una casa de cambio que supuestamente gestionaba los fondos y se encuentra preso en Paraná.
Youssef, según el periódico, estaba cerca del diputado André Vargas, político del grupo de Hoffmann en Paraná que este año, entre fuertes presiones, fue obligado a dejar el PT tras conocerse que fue beneficiado por el empresario acusado.
El sábado, por primera vez, la presidenta brasileña y candidata a la reelección, Dilma Rousseff, admitió que hubo un desvío ilegal de recursos de la petrolera y se comprometió a buscar un "resarcimiento" de ese dinero.
"Si hubo desvío, lo queremos (el dinero) de vuelta. Si hubo, no. Hubo", se retractó Rousseff confirmando la irregularidad en una rueda de prensa concedida en el Palacio da Alvorada, en Brasilia.
Dilma reaccionó así tras conocer encuestas según las cuales el 49% de los brasileños afirma que su voto está influido por el caso Petrobras.
En ese sentido, su rival, Aécio Neves, indicó ayer que la admisión de la mandataria es "una evolución", pero que llegó "un poco tarde".
Aunque la oposición se valió del escándalo para atacar la campaña política de Rousseff, otro dato entregado a la Justicia por Costa y filtrado a la prensa apunta a que el fallecido senador Sergio Guerra, presidente del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), la agrupación de Neves, también recibió sobornos.
Según el relato del exdirector, Guerra recibió dinero para que la oposición desistiera de la creación de una CPI que analizaría en el Congreso las denuncias en torno a Petrobras en 2009.
En las elecciones del 5 de octubre, Rousseff terminó primera con el 41,5% de los votos, seguida por Neves, quien consiguió el 33,5%.
Para la segunda vuelta, del próximo 26 de octubre, Rousseff y Neves aparecen empatados técnicamente en las encuestas de intención de voto, con una ligera ventaja del 51% sobre el 49% del senador.
Anoche, al cierre de esta edición, ambos se enfrentaban en el último debate televisivo, en el canal Record de San Pablo, en el que se esperaba que la cuestión de la corrupción motivara nuevos y duros cruces.
| Agencias EFE y DPA, y Ámbito Financiero |



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