Para ello se reunió ayer con los ministros del Consejo de Presupuesto, a fin de definir políticas precisas en ese sentido, dijo el sitio web del diario O Globo. En el encuentro realizado en el Palacio de la Alvorada (residencia oficial) participó el ministro de Hacienda, el ortodoxo Joaquim Levy.
Estuvieron también sus colegas de Planificación, Nelson Barbosa, y el jefe de Gabinete, Aloizio Mercadante.
El propio Levy confirmó el nuevo ajuste. "Debemos volver a niveles (de gasto) de 2013. Es un buen año para tomar como referencia", dijo el sábado a los periodistas en Florianópolis, capital de Santa Catarina (sur).
La expectativa de los analistas es que se termine anunciando un recorte de gastos de 80.000 millones de reales (2.400 millones de dólares), lo que permitiría recuperar el superávit primario (antes del pago de deudas).
El propio Fondo Monetario Internacional dijo hace pocos días que Brasil debería recortar más el gasto para cumplir ese objetivo.
Sin embargo, esa política causa fuertes polémicas en el Congreso y, en particular, en el gobernante Partido de los Trabajadores, de Rousseff, dados sus efectos recesivos. Este año se espera una caída del 1,2% del PBI, y recién se aguarda una débil recuperación para el próximo.
Esa resistencia hizo que se aprobara el último martes una enmienda a uno de los proyectos del ajuste que, en los hechos, supone un incremento del gasto previsional.
El ministro de Hacienda subrayó en sus declaraciones que el objetivo es mantener "disciplina" en las cuentas públicas, que terminaron con un abultado déficit en 2014.
El Gobierno brasileño ha tomado diversas medidas para equilibrar sus cuentas de este año, lo que incluye un plan de recortes presupuestarios, reducciones en algunos subsidios a trabajadores y pensiones y subas de impuestos.
Al asumir el cargo de ministro, Levy se marcó como objetivo obtener un superávit fiscal primario, antes del pago de los intereses de la deuda, equivalente al 1,2% del PBI.
En 2014, Brasil tuvo un déficit primario equivalente al 0,63% del PBI y un déficit fiscal (teniendo en cuenta el pago de los intereses de la deuda) del 6,7% del PBI, los peores resultados del país desde 2002.
| Agencia EFE y Ámbito Financiero |


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