13 de mayo 2016 - 00:00

Dilma: “Voy a luchar con todos los instrumentos legales hasta el final”

Dilma Rousseff descendió del Palacio del Planalto acompañada por sus ministros y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se mostró conmovido. Unos 2.000 manifestantes acompañaron la despedida en las inmediaciones de la sede del Gobierno.
Dilma Rousseff descendió del Palacio del Planalto acompañada por sus ministros y el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, quien se mostró conmovido. Unos 2.000 manifestantes acompañaron la despedida en las inmediaciones de la sede del Gobierno.
 Brasilia - La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, abandonó ayer la sede de la Presidencia tras ser alejada del cargo de forma provisional por el Senado en un acto ante ministros, su mentor político Luiz Inácio Lula da Silva y militantes a los que pidió que la acompañen en la resistencia contra el "golpe" y por su regreso al Gobierno.

"En nombre de los 54 millones de votos con los que fui elegida, en nombre de todo el pueblo brasileño, voy a luchar con todos los instrumentos legales de que dispongo para ejercer mi mandato hasta el fin, hasta el día 31 de diciembre de 2018", expresó la mandataria suspendida. "Jamás dejaré de luchar", agregó, minutos antes de abandonar el Palacio del Planalto, sede de la Presidencia en Brasilia.

Rousseff deberá permanecer alejada del cargo durante un plazo máximo de 180 días, durante los cuales será sometida a un juicio político en el Senado, que en la madrugada de ayer aprobó con 55 votos a

favor y 22 en contra su suspensión temporaria. La posibilidad de que Rousseff vuelva al poder son prácticamente nulas dado que la oposi-

ción conquistó 55 votos, más de los dos tercios necesa-

rios para condenarla una vez que culmine el proceso.


Al dejar el Planalto rumbo al Palacio de la Alvorada, la residencia presidencial, Rousseff fue recibida por su antecesor y padrino político, Lula da Silva, y millares de militantes del Partido de los Trabajadores (PT) y movimientos sociales y sindicales. En un discurso que pronunció antes de abandonar la sede del Gobierno y que reiteró ante los activistas que la aclamaban e intentaban abrazarla, Rousseff rememoró la época en la que fue presa política y sufrió torturas, en la década de los 70. "Ya sufrí el dolor de la tortura, ahora sufro una vez más el dolor inefable de la injusticia. Lo que más duele es la injusticia. Soy víctima de una farsa jurídica y política", dijo una emocionada pero firme exguerrillera, quien combatió la dictadura militar (1964-1985). "El destino siempre me reservó muchos desafíos, muchos de los cuales me parecieron insoportables, pero conseguí vencerlos", dijo la presidenta.

"Ahora, miro para atrás y veo todo lo que hicimos. Miro para adelante y veo todo lo que todavía debemos hacer. Y lo más importante, miro hacia mí misma y veo a alguien con fuerzas para defender sus derechos".

Según la presidenta, lo que está en juego en este momento "no es solo mi mandato, sino el respeto a las luchas, a la voluntad soberana del pueblo brasileño. Lo que está en juego son las conquistas de los últimos 13 años", afirmó, en referencia a los años que su Partido de los Trabajadores (PT) permaneció al frente del Gobierno en Brasil. La mandataria volvió a negar que haya cometido delito de responsabilidad, en el cual incurre un mandatario al violar la Ley de Responsabilidad Fiscal. En su caso, se la acusa de haber practicado maniobras contables para ocultar el verdadero estado de la economía y de haber abierto créditos extraordinarios sin pedir aval del Congreso. "No cometí crimen de responsabilidad, no hay denuncias en mi contra, no tengo cuentas en el exterior. Soy una persona honesta", exclamó la mandataria suspendida, en medio del grito de sus aliados, que la llamaban "Dilma, guerrera de la patria brasileña". Posteriormente, Rousseff dejó la sede del Gobierno y fue junto a Lula al encuentro del público que la aguardaba en la Plaza de los Tres Poderes, cerca de una inmensa bandera brasileña izada sobre un mástil de 100 metros de altura. Unas 2.000 personas, entre ellas muchas militantes del movimiento feminista, la recibieron con gritos y aplausos. "Quiero decirles sinceramente que les agradezco que me regalen este momento de alegría en este momento de tristeza que me toca vivir", dijo Rousseff dirigiéndose a sus seguidores.

Agencias EFE, AFP, Reuters, ANSA y DPA, y Ámbito Financiero

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