"La finalidad de este movimiento es iniciar un amplio proceso de convencimiento en el Parlamento y la sociedad sobre la necesidad de que se tomen medidas concretas contra este Gobierno", declaró el diputado Carlos Sampaio, al anunciar la iniciativa de un grupo de legisladores de los cuatro partidos más importantes de la oposición.
A la misma se sumaron diputados de los partidos de la Social Democracia Brasileña (PSDB), Popular Socialista (PPS), Solidaridad (SD) y Demócratas (DEM), que esperan contar incluso con el apoyo de muchos parlamentarios de la base oficialista, también descontentos con la gestión de Rousseff.
El grupo fue bautizado como "Movimiento Pro-Impeachment" y anunció desde ya su apoyo a una docena de pedidos de juicio político contra la presidenta que han sido presentados al Congreso por pequeños grupos sociales.
Sampaio, del PSDB, dijo que los diputados de esa agrupación están convencidos de que existen razones políticas y jurídicas para que prospere un eventual juicio político contra Rousseff.
Citó el esquema de corrupción en Petrobras y también supuestas maniobras irregulares del Gobierno para maquillar el resultado fiscal del año pasado. Asimismo, mencionó sospechas de que el dinero de la corrupción en la petrolera estatal sirvió también para alimentar las finanzas de la campaña que el año pasado llevó a la reelección de Rousseff, lo cual está bajo investigación de las autoridades electorales y policiales.
Además de buscar apoyo parlamentario para un posible juicio contra Rousseff, el Movimiento Pro-Impeachment también se propone iniciar la recolección de firmas en la sociedad, a fin de reforzar la "voz ya expresada en las calles", declaró Sampaio.
El nuevo movimiento dice contar ya con el apoyo de unos 250 de los 513 diputados de la Cámara baja.
Rousseff, quien el pasado 1 de enero asumió su segundo mandato de cuatro años, atraviesa por uno de sus momentos más difíciles desde que está en el poder, acorralada por una economía en recesión y una fragmentación de su base política que, en parte, ha sido generada por las corruptelas en Petrobras. La combinación de las crisis política y económica han derrumbado su popularidad, que los últimos sondeos situaron entre un 7% y un 8 %.
En medio de ese complicado escenario, el Gobierno recibió otro mazazo este miércoles, cuando la agencia Standard & Poors (S&P) rebajó la nota de riesgo de Brasil al nivel BB+, considerado como de "bono basura", y con perspectiva negativa.
En este escenario, la Presidenta concedió una entrevista al diario Valor Economico, en la que aseguró que "no me voy a ir".
"No salgo de aquí, no renunciaré. No debo nada, no hice nada indebido. Además, creo que la popularidad es producto de un proceso, de hecho la mía está actualmente en baja", insistió. "Nadie en su sana conciencia no se incomodaría" ante índices de respaldo tan pequeños, dijo, aunque indicó que es optimista respecto "del futuro de este país; creo que saldremos de esta dificultad".
| Agencias EFE, Reuters, ANSA y Brasil247, y Ámbito Financiero |


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