Uno de los números más logrados, en lo coreográfico, es el inicial, con la pareja de “El rey león”, primero de los cuatro films que componen el “Pasaporte a la aventura”.
"Disney On Ice - Pasaporte a la aventura". Dir.: Jerry Bilik. Feld producciones. Espectáculo musical de patinaje sobre hielo. Luna Park. Aunque cada año, para los espectadores más fieles, resuene la memoria de los anteriores, cada nuevo espectáculo de "Disney sobre hielo" es una fiesta esperada y marca registrada de las vacaciones de invierno. Visita casi obligada porque difiere del resto de la oferta para el receso invernal, este show tiene una óptica diferente de las películas y personajes de esa compañía, más allá de los anfitriones más esperados por el público más chico que asiste a estas funciones: Mickey, Minnie, Donald, Daisy y Goofy, ahora vestidos como aventureros y dispuestos a emprender un safari por la selva del Rey León, el mar de La sirenita, el recorrido por Hawai con Lilo & Sitch, y el aterrizaje final en Londres y la Tierra del Nunca Jamás con Peter Pan.
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El año pasado fue la celebración de diferentes fiestas, con los personajes de Toy Story o Mulan, en otras temporadas pasaron las princesas y los príncipes, el show que se centró exclusivamente en Nemo, y aquí, nuevamente, en la variedad está el gusto. La producción optó por abarcar varias historias, con diferentes personajes, vinculándolos con alguna excusa como las "celebraciones" del año pasado.
Se recordaron cuatro películas, gracias a lo que pudieron ser abordadas a fondo (hasta se reprodujeron diálogos exactos y las canciones más representativas). Anteriormente, estos cuatro films habían recibido un tratamiento preferencial.
El show comienza con lo mejor, "El rey león": desde la aparición del mandril sabio, igual que en el film, continúa con el nacimiento de Simba, su amistad con la tigresa Nala y, lo más celebrado, el suricato Timón y el jabalí Pumba con el famoso "Jacuna Matata". Faltaron las secuencias más violentas y los villanos, el tío Skar, que mata al rey león, Mufasa, y las hienas babeantes y estúpidas, personajes que los chicos también adoran por lo perversos. Admirable la destreza de los patinadores, en especial de la pareja protagónica, y la música, en algún caso --como se sabe-- sobre temas de Elton John, sin despliegue escenográfico.
El mundo subacuático de la sirenita Ariel tiene más efectos especiales, explosiones, juegos de luces y la aparición de la primera bruja, Ursula, celebrada por la platea. En este momento (al igual que en otras temporadas) llevaron a pasear en "bote" a unos pocos espectadores de las primeras filas que pagan para ser parte del show. Como siempre, el número de batalla es el "Bajo el mar", del cangrejo Sebastián.
"Lilo & Stitch", al menos para los adultos, se hace un tanto más tediosa por la larga reproducción de los diálogos. De todos modos la gracia de la patinadora que encarna a Lilo y la destreza de los personajes, además de una puesta deslumbrante, la redimieron. Esta secuencia abrió y cerró con melodías hawaianas, el color de "hula hula" y el clásico "Aloha". También los anfitriones, Disney y compañía, vistieron camisas hawaianas.
El último número es el más vistoso, el cuento de Peter Pan desde la Londres donde viven los Darling, con la llegada del héroe y Campanita a la casa de Wendy, John y Michael, su viaje a Nunca Jamás y el truco de volar, muy festejado, y el enfrentamiento con uno de los villanos favoritos de los chicos, el Capitán Garfio, a quien conocen por el dibujo de Disney Junior, "Jake y los piratas".
Fascinó a la platea la aparición del cocodrilo gigante, el barco de los piratas, y la lucha entre Peter Pan y Garfio. Un cierre ideal por lo vistoso y la puesta en escena.
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