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Divide al Parlamento el impuestazo de Zapatero
• EL SOCIALISMO ESPAÑOL DEBERÁ HACER ALIANZAS PARA APROBARLO
La reforma fiscal prevé la suba en un punto del Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA) reducido, hasta el 8%, y en dos el general, hasta el 18%. El incremento de este impuesto indirecto causa el rechazo casi generalizado al considerar que castiga a las clases medias y menos pudientes y que puede desincentivar el consumo y perjudicar la competitividad de las empresas.
La medida contempla también un incremento de la tributación de los instrumentos del ahorro y la supresión de una deducción de 400 euros que se aplica al Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, y que fue una de las medidas recientes aprobadas por el Gobierno antes de que estallara la crisis.
Con estas actuaciones fiscales, el Gobierno busca paliar la caída de los ingresos del Estado y obtener unos 10.950 millones de euros. Los Presupuestos contemplan, asimismo, un recorte del gasto público de un 3,9%, hasta los 185.249 millones de euros y prevén un déficit del 5,4% del PBI. Los ingresos se calculan en 121.626 millones de euros.
La vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Economía, Elena Salgado, definió estas cifras como de austeridad y consideró los Presupuestos «adecuados» para afrontar la crisis y sentar las bases de la recuperación económica y el cambio de modelo productivo que pretende el Gobierno. Son los primeros Presupuestos Generales que prepara Salgado, quien sucedió al veterano Pedro Solbes al frente de la economía española el pasado mes de abril.
Sueldos congelados
Las cuentas tampoco prevén subas en las retribuciones de los miembros del Gobierno, como la del presidente José Luis Rodríguez Zapatero, que permanecerán congeladas por segundo año consecutivo.
Entre las partidas que sufren recortes está el Fondo de Ayuda a los Inmigrantes, que pierde el 50% de su financiación, para quedar en 100 millones de euros.
Una vez presentados al Parlamento, el Gobierno tendrá que negociar la aprobación de los Presupuestos con los grupos minoritarios, al no tener mayoría absoluta.
El principal grupo de la oposición, el conservador Partido Popular (PP), ya manifestó su rechazo. Su líder, Mariano Rajoy, sostiene que traerán «más desempleo, más déficit y más impuestos», y acusó al jefe del Gobierno de «engañar a la gente» con los aumentos, cuando había prometido no subir los impuestos.
Por su parte, la portavoz parlamentaria «popular», Soraya Sáenz de Santamaría, criticó el capítulo de gasto, por poco austero, y que la deuda alcance el 62,5% del PBI, 22 puntos superior a la de 2007, además del recorte previsto en el apartado de Investigación y Desarrollo.
El grupo socialista en el Congreso tiene 169 escaños, de los 350 que forman la cámara, siete menos de la mayoría absoluta.
Para lograr los siete apoyos que le faltan, el Gobierno tendrá que negociar con los partidos minoritarios y con los nacionalistas vascos, catalanes y gallegos, que suelen poner el acento en sus demandas de carácter regional.
En los años anteriores, el Gobierno sacó adelante los Presupuestos con el apoyo del Partido Nacionalista Vasco (PNV), cuyo respaldo es más complicado de obtener en la actualidad después de que el Partido Socialista de Zapatero haya pactado con el PP en el País Vasco para arrebatar al PNV el Gobierno regional.
Agencias EFE y DPA


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