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Doble falta
Cada uno parece estar en la suya: mientras Nalbandian se rehidrata en el break del partido ante Monfils, «Tito» Vázquez mira para otro lado. Todo un símbolo que sintetiza la tirante relación entre ambos.
En la conferencia de prensa que siguió a la derrota de Horacio Zeballos ante Arnaud Clement, el capitán argentino reconoció que no autorizó a Nalbandian a partir antes del final de la serie por estar en su silla durante el partido de Eduardo Schwank y que el cordobés se lo solicitó a las autoridades de la AAT. Dejando de lado su tranquilidad habitual, Vázquez disparó: «No puedo ponerme a pensar en el ego de cada uno o en los pormenores. Estoy tranquilo y tratando de hacer lo que sé hacer». Antes de partir de Francia, Nalbandian les bajó el tono a sus declaraciones del viernes, cuando mostró su malestar afirmando que el capitán «no se animó» a ponerlo como número 1, obligándolo a enfrentar al atlético Gael Monfils el primer día de la serie. «El problema lo generó la prensa por una respuesta mal interpretada. Está todo bien con todo. Las decisiones las toma el capitán», apuntó.
Las diferencias entre Nalbandian y «Tito» Vázquez no son recientes. Tras la final perdida con España, en 2008, al cordobés le disgustó que las autoridades de la AAT lo nombraran como reemplazante de Alberto Mancini y no a Martín Jaite. David siempre sospechó que el flamante capitán prefería a Guillermo Coria cuando se desempeñaba como director de la Escuela Nacional impulsada por Enrique Morea, en 1996. «Tito» entrenaba a ambos jugadores, pero le dedicó muchas horas al perfeccionamiento del «Mago». Poco más de una década después, cuando nombraron capitán a Vázquez, Nalbandian no dudó: «No tenemos mucha idea de la manera en la que trabaja».


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