30 de julio 2015 - 00:00

Documental para muy tangueros

"A puro gesto. Un ritual de tango" (Argentina, 2012). Dir: G. Reich. Documental.

Emigrado a Brasil desde pequeño con su familia, el músico Martín Mirol se encontró allí con el tango, en una situación anecdótica que relata muy simpáticamente. Se hizo bandoneonista y armó una orquesta típica con lo que tenía a mano y con músicos de ese país. Y después de conducir por diez años la agrupación "De puro guapos", pensó junto a sus compañeros que era momento para hacer el viaje desde San Pablo hasta Buenos Aires, para mamar bien de cerca la esencia y para conocer "in situ" las herramientas técnicas y espirituales de la música rioplatense.

Esa travesía cultural es la que relata "A puro gesto. Un ritual de tango", un documental de 62 minutos con guión de Gabriel Reich y Ariela Stulberg y dirección del mismo Reich. Mirol, por ser el director del conjunto y porque es el puente entre ambas culturas, funciona como eje del relato. Él y sus colegas se van cruzando a lo largo del film con artistas argentinos de diferentes épocas, como Julián Peralta, César Salgán, algún cantor aficionado (en una buena escena en el Boliche de Roberto) o con los ya fallecidos Osvaldo "Marinero" Montes y Aníbal Arias, cuyos consejos tangueros terminan siendo de lo más interesante de la película.

El relato elegido es el de un documental clásico, algo anodino, sin puntos salientes salvo los mencionados, a lo que podría agregarse el momento en que la orquesta termina logrando su debut en el mítico club Glorias Argentinas de Mataderos. El protagonista es el tango pero no, como sucede habitualmente, en su aspecto dancístico. Aquí se habla de música, de ritmo, de fraseos, de "ataque". Y aunque eso sucede en las dosis homeopáticas, éste podría ser un material interesante para especialistas.

"A puro gesto" es una historia real y pequeña de gente no conocida que a lo mejor pueda informar a porteños u otros argentinos poco informados sobre lo que sucede cerca de su casa. Por esos valores y por la prolijidad del trabajo es que fue premiado por el Gobierno porteño y por el festival de cine de Villa María. Y la televisión no comercial, los espacios culturales y las academias parecen ser el mejor lugar para su circulación.

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