La divisa tocó su mayor valor en ocho meses, en un clima de incertidumbre marcado por la victoria de Trump.
El mercado cambiario local se acopló a la tendencia devaluatoria de las plazas de los países emergentes que surgió a partir del triunfo de Donald Trump y el dólar minorista tocó su mayor nivel en ocho meses. La divisa se disparó 32 centavos, a $15,80, un máximo desde el pasado 29 de febrero, cuando cotizó a $15,86. De esta forma, la divisa marcó su tercera suba consecutiva y acumuló un incremento de 60 centavos desde el jueves. Además, ayer se dio la mayor suba intradiaria desde fines de junio, luego de que se confirmara el voto a favor del "brexit" en el Reino Unido.
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En sintonía, el dólar mayorista también saltó 32 centavos, pero a $15,72, su mayor valor desde principios de marzo. Fernando Izzo, operador de ABC Mercado de Cambios, sostuvo que "esta inestabilidad del valor de las monedas en el mundo parecería ser que va a continuar, produciendo otros efectos en distintos activos, que se relacionan directamente con la apreciación del dólar, y el consiguiente 'fly to quality' buscando mejorar los rendimientos de éstos".
Asimismo, el sector agroexportador mantuvo la liquidación de divisas planchada, ya que en los últimos cinco días hábiles ingresaron apenas un 11% más que en la semana anterior (u$s337 millones). Izzo destacó que "los exportadores siguen vendiendo estrictamente lo que necesitan, ante la incesante suba del dólar ,y los bancos y empresas recomponiendo sus carteras y posiciones, ante el cambio de tendencia que se ha registrado en la divisa norteamericana".
Por otra parte, los bonos en dólares cerraron mixtos, con ganancias entre los tramos más cortos y pérdidas entre los más largos. El PARY (-1,62%) lideró las pérdidas, seguido por el Argentina 2046 (-1,21%), el DICY (-1,05%), el Argentina 2026 (-0,98%) y el DICA (-0,84%). A contramano, el Bonar 2020 (+2,41%) y el Bonar X (+2,18%) cerraron en alza. El economista Gustavo Ber consideró que "la debilidad continúa intensificándose especialmente entre los títulos más largos, dado que no sólo deben soportar el salto de las tasas de la UST, sino que además la mayor percepción de riesgo está ampliando los ¨spreads¨ crediticios, lo cual se traduce a corto plazo en un mayor costo de financiamiento tanto público como privado".
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