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Dos citas simbólicas para Cristina: Papa y Hollande
Comitiva mínima. Viaja mañana. El lunes, almuerzo a solas con Francisco en el Vaticano. El martes, a París
Cristina de Kirchner viajará mañana en el Tango 01 rumbo a Roma con un pequeño grupo de colaboradores, el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, el canciller Héctor Timerman y el vocero, Alfredo Scoccimarro.
Como la entrevista con el Papa es a solas, no había previsto hasta anoche el viaje de otros funcionarios o acompañantes. Desde el lunes, varios ministros se sumarán al tramo francés del viaje (no está confirmada la presencia de Axel Kicillof) y mandos intermedios del organigrama del Estado vinculados con el área de cultura. Los esperará una comitiva de artistas y escritores que actuarán en varios actos cortazarianos.
La cita papal del lunes se convino en un diálogo a solas con el Pontífice hace unos diez días, cuando la Presidente lo llamó para pedirle una cita en la semana que viajaría a París. En el mismo momento Francisco la invitó a almorzar en la residencia de Santa Marta. Para el Gobierno este encuentro no tiene agenda política, pero es obvio que se beneficiará del simbolismo del encuentro. El papa Francisco es hoy el argentino con más poder dentro y fuera del país, y estar junto a él transmite un mensaje de fuerza que a cualquier mandatario le suma. Más cuando la Argentina tiene conflictos abiertos en el orden internacional y una palabra papal puede volcar la balanza. Malvinas, juicios por la deuda y el alineamiento internacional del Gobierno son cuestiones en las que el Gobierno y el Papa no tienen disidencia. Bergoglio se ha pronunciado a favor del reclamo de soberanía en las islas usurpadas por los ingleses. También es un cruzado en contra del capitalismo y del liberalismo, y cuando habla de economía dirige dardos a los mismos adversarios que reconoce el Gobierno. Con el poder de su investidura, la Iglesia tiene gran dominio de la agenda pública y eso lo saben los políticos que peregrinan a Santa Marta en busca de contención y de apoyos que pueden surgir de una charla a fondo o de una mera foto.
Los funcionarios del Gobierno han destacado el reconocimiento de la Presidente por haberle concedido esta entrevista en unas semanas complicadas de la agenda papal.
Ayer se cumplió el primer aniversario de la elección de Francisco, fecha que éste eligió recordar con un retiro espiritual con varias decenas de cardenales fuera de Roma. En las próximas semanas, además, recibirá a Barack Obama y a la reina de Inglaterra, con lo cual la presencia de Cristina de Kirchner en el Vaticano antes que ellos tiene por sí solo una fuerte significación.
La Presidente es, además, una creyente que derrocha testimonios de ese perfil en toda ocasión que se le brinda, fuera en el orden privado o en el público, y es esperable, también por eso, que tenga interés en estar en contacto estrecho con Francisco.
La cita con Hollande del martes no tiene hasta ahora otro propósito que distinguir a la Argentina por su participación en el Salón del Libro. Por los entuertos del país con la Comunidad Europea, el encuentro tiene peso también por sí solo. La negociación en marcha por el pago de la deuda con el Club de París, los cabildeos previos a la discusión de un tratado de comercio del Mercosur con la UE y los conflictos comerciales bilaterales de larga data por el proteccionismo mutuo en el comercio exterior figurarán en la charla con Hollande, aunque ningún funcionario se animaba ayer a afirmar que allí se resuelva nada para hacer avanzar las relaciones.


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