Si en el exterior existieron ataques alcistas, después del «abrazo del oso» del lunes y el equilibrio del martes, en nuestra zona no se enteró el Bovespa, que decayó el 1,35%, y tampoco el Merval. La diferencia, a favor, es que por aquí se reiteró el caminar por la planicie, por segunda fecha consecutiva, y manteniendo la posición -cuando otro retrocede- deja un virtual paso «positivo» del día. El contraste, a la inversa, se dio con europeos que mejoraron en toda la línea, en términos de uno a dos por ciento. Y en relación con el Dow, el que recuperó un 0,74% de terreno perdido. Todo ello, europeos y americanos, basados en los datos de índole «inmobiliario» -ya utilizados el martes- mostrando «mejor nivel de lo esperado...» (el verso acostumbrado en Wall Street). En el desarrollo local todo resultó un largo tránsito «hacia la nada», llegando al final de la rueda sin haber partido. Simbolismo en el 0,13% de aumento en el Merval, concluyendo en 2.279 puntos, mejorando un mínimo cercano de 2.258 unidades.
Diferencias adversas, con 22 títulos en alzas, contra 33 en descenso renovado, con buenos porcentuales de mejora para Ledesma y Domec -un 4% cada una- Molinos, un 2%, más Edenor con un 1,5%. En las principales del índice prevaleció la intrascendencia, alimentada por solamente $ 32 millones de efectivo y aumentando -levemente- la pobre marca previa (en los $ 27 millones escasos). Sin actitud alguna, más que resistir sin nuevos deterioros, una rueda francamente obviable. La Bolsa, un boceto.
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