Dramatiza Cristina diálogo con la oposición vestida de negro

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Negro retinto para un vestuario presidencial monocromático, en sintonía con el ánimo poselectoral para Cristina de Kirchner, dramatizando el diálogo político con la oposición. Parece no estar de humor para las paletas estridentes que siempre la caracterizan. El frío también la ayuda a pasar de los fluorescentes y brillantes a géneros opacos, como un luto vistió esta semana, con una sola excepción, el martes para recibir a Mauricio Macri, con un tailleur azul. Después, look all in black, como lo denominan los modistos.

La insistencia en los oscuros casi la deja al borde de representar el movimiento dark, como una adolescente rebelde.

El negro, sin embargo, es sinónimo de elegancia, pero solamente si se sabe llevar con indumentaria acorde con cada cuerpo y ocasión, preferentemente de noche.

Cristina de Kirchner, «fashion victim», debe saber que ese estilo gótico -que muchas veces raya lo siniestro- el año pasado subió a las pasarelas de la mano de Givenchy, Balmain, Alexander McQueen, Karl Lagerfeld, Celine, Balenciaga, Monique Lhuillier y Derek Lam, pero esta temporada quedó demodé.

Y si lo que pretende es ocultar algún kilito de más, resabio de los primeros fríos que invitan a consumir más calorías, tendría que tener en cuenta que, a pesar del dicho popular de que el negro disimula y estiliza, los asesores de moda advierten que este tono remarca más las curvas, dando visualmente la sensación de pesadez por la falta de luz que refleja.

Riguroso

«El tema del negro en una mandataria es muy riguroso. Cristina de Kirchner no debería mimetizar su ropa con el estado de ánimo del país. Vistiendo toda de negro incentiva el espíritu negativo. En épocas de crisis los referentes políticos, sobre todo las mujeres que tienen más posibilidades de jugar con sus prendas, deben vestir colores vivos», explicó a este diario el diseñador de alta costura Abel Luppo.

Encima acentúa la oscuridad de su look recargando sus ojos de rímel y delineador, lo cual deja el rostro prácticamente sin luminosidad.

Tampoco logró darle luz a su imagen con los accesorios, también en tonos oscuros. «Los pañuelos, otro de los must de su estilo, no logran aún un papel destacado en sus equipos porque no están bien colocados y porque además los lleva a tono con las prendas entonces pasan inadvertidos», dijo el modisto.

Para colmo, usó prendas que no la favorecen como las faldas acampanadas y las poleras que le acortan el cuello -no en vano en el mundo fashion las denominan «cuellos de tortuga»-, y las botas, que además de ser poco formales para una presidente, resaltan la parte de su pierna menos agraciada.

Alternativas

«Si lo que Cristina de Kirchner intenta vistiendo de negro es que no la tilden de frívola, debería tener en cuenta que hay alternativas en colores neutros que la beneficiarían mucho más como los marrones y borgoñas, dándole una imagen elegante y armoniosa», aseguró Luppo.

Igualmente, como dijo ayer la propia Cristina de Kirchner durante un acto en el que anunció un programa de apoyo para jóvenes empresarios: «No soy presidenta de borrón y cuenta nueva».

Es cuestión entonces de esperar unos días para que los colores shocking que tanto le gustan y que pareciera haber olvidado regresen a su look.

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