4 de febrero 2013 - 09:41

Dudas aún por viaje de Nisman a Teherán

El acuerdo del Gobierno con Irán por el caso AMIA suma nuevos interrogantes en el plano judicial, especialmente por las condiciones del probable viaje del juez y del fiscal que entienden el expediente a Teherán a interrogar al grupo de sospechosos de haber participado en el atentado. La comunidad judía observa con incertidumbre por ahora una de las situaciones más tensas en esta negociación: aún no han recibido noticias de que el Gobierno haya realizado gestiones para levantar el pedido de captura que pesa sobre el fiscal Alberto Nisman emitido por el Gobierno iraní con destino a Interpol como contrapartida (casi represalia) del pedido de detención que hizo Nisman contra los iraníes y que hasta ahora sigue vigente. Ante este escenario, crece la preocupación en la comunidad judía sobre si es viable que Nisman se traslade al país persa.

Se trata del capítulo menos conocido de la trama que se inició en 2006, cuando el fiscal participó de una reunión con el secretario general de Interpol, Ronald Noble, en la cual también participaban los representantes de Irán en dicho cuerpo policial. Ese encuentro fue el primero para lograr la inclusión de los iraníes imputados en la "circular roja" de ese organismo que coordina las policías del mundo.

En una exposición que se extendió durante horas, Nisman exhibió su cuadro probatorio para fundar las sospechas sobre cinco ciudadanos iraníes y un libanés y su conexión con el atentado a la mutual judía.

Según se relata, Noble, en un español perfecto, preguntó a los delegados iraníes: "Ante este cuadro probatorio, ¿tienen algo que decir?". Éstos se miraron extrañados y sólo atinaron a sostener, en términos lindantes con la amenaza, que no admitirían una orden de detención. Sorprendido, Noble les pidió explicaciones, pero éstos se quedaron en silencio y dieron por cerrado el encuentro en Lyon.

Al llegar a Buenos Aires, Nisman se reunió con el entonces canciller Jorge Taiana y le relató lo ocurrido. Éste, a su vez, solicitó una entrevista con el encargado de negocios iraní en la Argentina, Mohsen Bahravan. En ningún momento el diplomático negó o cuestionó la postura de los delegados de su país ante Interpol.

En marzo de 2006 Nisman vuelve a insistir con sus alegatos e Irán dobla la apuesta: le informa que de mantener los pedidos de órdenes de captura contra ciudadanos iraníes, el Gobierno de Teherán emitiría una similar, pero contra él apelando al artículo 6 del Código Penal de Irán que establece penas contra quienes lesionan el honor o acusan al país. Una advertencia que en noviembre de ese año se haría realidad.

El por ese entonces fiscal general de Irán, Ghorbanali Dori-Najafabadi, instó al fiscal de Teherán, Said Mortazavi, a emitir esta orden contra Nisman y contra el exjuez Juan José Galeano, quien entendía la causa.

Dori-Najafabadi es un clérigo que ha ocupado altos cargos en el régimen iraní. Ha sido fiscal luego de la Revolución Islámica de 1980 y ministro de Inteligencia de 1997 a 1998. Actualmente integra la Corte Suprema.

Además de emitir la orden de captura contra Nisman, solicitaron una reunión con Noble, quien rechazó el accionar de Teherán contra contra el fiscal argentino.

Lo cierto es que esa orden de captura está vigente. Y aunque Nisman se mantiene en silencio sobre la cuestión, la comunidad judía en la Argentina, que pasó de apoyar el acuerdo a cuestionarlo y pedir precisiones, aún no tiene información alguna sobre si el Gobierno argentino negoció el levantamiento. De no efectuarse el viaje del fiscal a Teherán, sería imposible y, por lo tanto, los interrogantes sobre la efectividad del acuerdo con Irán se multiplicarían.

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