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Duhalde en el recuerdo, pero mandó entornistas que coparon los pasillos
Mauricio Macri logró ayer unir a Felipe Solá y a Francisco de Narváez en un hotel de San Telmo. El
jefe porteño y los diputados bonaerenses hablaron de «clima fundacional» y prometieron armar un
frente para 2009 y 2011.
El nuevo polo opositor tendrá tres ámbitos de injerencia: la Capital Federal, donde gobierna el macrismo; Buenos Aires, en la que aspira a pelear contra el kirchnerismo y el frente cívico radical y socialista, y el Congreso nacional.
«Éste es un momento fundacional. Estamos listos para trabajar juntos», dijo el jefe de Gobierno porteño, y destacó: «Somos tres personas optimistas frente al futuro del país. Las angustias, que son enormes, tienen solución».
Solá sostuvo que asumieron «el compromiso de trabajar juntos con la máxima solidaridad y compromiso», y enfatizó la necesidad de elaborar una «propuesta conjunta y potente».
«En primer término por la inseguridad; en segundo, por la exclusión, y en tercer lugar, es fundamental la implementación de la boleta única», afirmó Solá haciendo mención a los motivos del acuerdo. El encuentro fue convocado por Macri y se desarrolló sin otros interlocutores en el Salón Soldi del segundo subsuelo del hotel, en el que había tres sillas, una mesa de vidrio y otra con bebidas y masas.
Luego, De Narváez felicitó a Macri por lo que consideró una «convocatoria audaz» y destacó que «comienza un nuevo camino» con «la suerte atada en un destino común, de transformación conjunta» entre los tres sectores.
Los integrantes del nuevo espacio político sostuvieron que por el momento no se definirá quién irá como primer diputado en octubre: «Tenemos un menú de alternativas, pero lo importante es que vamos juntos. Ponemos a disposición un instrumento».
Solá afirmó que hay que «presentar una propuesta electoral común que abra las puertas, con un máximo de generosidad y patriotismo posible», y volvió a asegurar que el Gobierno «no tiene políticas de seguridad ni de acción social». El armado del PRO y del peronismo disidente se concretó de manera paralela a la construcción de una alianza opositora que integra a radicales, socialistas y a la Coalición Cívica, y que, según entendió Solá, serán finalmente dos propuestas diferentes.


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