8 de octubre 2009 - 00:00

Duhalde, entre el vacío PJ y el desplante del eje PRO

Compañeros, Alfredo Atanasof, que fue su jefe de Gabinete, Luis Barrionuevo, que es el ideólogo de su candidatura presidencial con el mismo énfasis que lo fue de Carlos Menem, y el relanzado Eduardo Duhalde en el acto de la resurrección.
Compañeros, Alfredo Atanasof, que fue su jefe de Gabinete, Luis Barrionuevo, que es el ideólogo de su candidatura presidencial con el mismo énfasis que lo fue de Carlos Menem, y el relanzado Eduardo Duhalde en el acto de la resurrección.
Lejos, más allá del Atlántico, Eduardo Duhalde paladeó, a partir de la claridad (o miopía) que otorga la distancia y el aporte de voces ajenas, su decisión de asomar, tras seis años de un retiro activo, con visibilidad y juego propio en la trinchera electoral.

Durante su estadía en Madrid, 10 días atrás, el caudillo de Lomas de Zamora abrazó la aventura de, a su regreso, ocupar un espacio que, considera, está vacío: el de un antagonista, desde el peronismo puro, que se pare como contrincante frente a Néstor Kirchner.

Tras el 28-J, que prenunció el derrumbe -todavía teórico- del patagónico, el PJ se inundó de pretendientes: Carlos Reutemann, Mario Das Neves, José Luis Gioja, Felipe Solá, Juan Manuel Urtubey y Jorge Capitanich, entre otros, se ubicaron en la grilla del poskirchnerismo.

Tres meses después, queda poco o nada. Lo dijo, con precisión, Gerardo Morales cuando atribuyó los éxitos K en el Congreso a la ausencia de una contraoferta dentro del peronismo que imante a los díscolos. «No van a ningún lado porque no tienen adónde ir», graficó, angustiado, el radical.

Duhalde, con su sobrio pero contundente «no descarto nada», pretende convertirse en una ventanilla adonde saque número el peronismo que desprecia a Kirchner o no está contenido por Olivos.

Bruma

Además comprobó, con «delay», otro fenómeno: ningún proyecto resulta seductor cuando opera desde la bruma. Su pretensión de armador sigiloso desde el San Juan Tennis Club -para Francisco de Narváez o Carlos Reutemann- terminó sepultada en el décimo infierno.

A su regreso, en conversaciones múltiples, decidió un esquema de apropiación del partido a través de una confederación de agrupaciones peronistas -algo así como un PJ bis-. El siempre dispuesto Luis Barrionuevo le montó un show para el lanzamiento «casual».

El gastronómico, recurrente enunciador de un candidato presidencial del lomense, hoy le hará otra escenografía: movilizará a su CGT, la Azul y Blanca, por la fecha del nacimiento de Perón y para repetir que Duhalde debe pelear en 2011.

Ayer, el ex presidente esperó repercusiones en el MPA. Celebró, entre amigos y laderos, cada telefonazo: unos previsibles -como Jorge Busti-, otros menos -como Jorge Obeid- y hasta algunos inesperados, como el del salteño Urtubey que días atrás lo calificó de «pasado».

Silencio

Esperó, además, un estallido K que fue acotado: el piquetero Luis D'Elía, eterno crítico del bonaerense, y Fernando «Chino» Navarro, del Movimiento Evita, fueron dos de las voces que lo crucificaron por radio. Adrede, la Casa Rosada, eligió el silencio.

«Es lo mejor que nos puede pasar: Duhalde tiene un poder imaginario y, electoralmente, muy vulnerable. Tenerlo enfrente, nos favorece», evaluó, entre una ráfaga de maldiciones, un funcionario con despacho en Casa Rosada y línea abierta con Olivos.

«¿Qué dirigente importante se va a ir con Duhalde? ¿Qué gobernador o intendente va a ponerse enfrente del Gobierno? En tres meses, si quiere, hacemos un repaso y va a ver que ninguno», desafió el operador K.

Es, ese punto, un dilema para el bonaerense. ¿Será Jesús Cariglino, alcalde de Malvinas Argentinas que cada tanto amaga con un portazo, el intendente del conurbano que inicie una sangría hacia Duhalde? Por lo pronto, los K reforzaron la red sobre el poder territorial.

El patagónico, desde Olivos, se enfoca en una tarea inversa: alardea que en 2010, luego del cambio del Congreso, engrosará la tropa de diputados sumando a peronistas desencantados con De Narváez. ¿Su encuentro con Julio Ledesma, candidato electo de Unión-PRO, fue sólo para recordar los tiempos de charlas amigables cuando el matancero era «asesor» presidencial?

Pero el mayor dilema, todavía irresuelto, para Duhalde es con qué formato encarará 2011. Admite, no con pleno agrado, que en algún tramo del camino hacia la presidencial, deberá confluir con el eje Macri-De Narváez-Solá, trío donde hay, como mínimo, dos potenciales candidatos a la presidencia.

En 2007, la confluencia que ensayó con ese club fue desastrosa. Por eso, Duhalde apuesta a conformar un PJ propio, con él como referente visible, desde donde sentarse a negociar con el PRO macrista y los armados, unidos o dispersos, de Felipe Solá y De Narváez.

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