Duhalde: “Kirchner humilla y arrincona a los militares”

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«Kirchner representa a la vieja política, esa que murió con la Segunda Guerra Mundial, de confrontación, pelea permanente, enfrentamiento. Nunca imaginé que Néstor Kirchner tendría semejante adicción por el poder y el dinero. Lo elegí porque si no el peronismo perdía la elección: de haber elegido a De la Sota, Kirchner se habría presentado igual y el PJ no resistía cuatro candidaturas, y ganaba el segundo....».

Unos 200 empresarios -otros tantos se quedaron afuera- convocados por el Club Americano y la AmCham (Cámara de Comercio Argentino-Estadounidense) escucharon de nuevo la versión ya conocida de por qué Eduardo Duhalde optó por Kirchner para la candidatura en 2003. El bonaerense fue el «main speaker» en un almuerzo en el piso 10 del club con vista al Teatro Colón en obras. Duhalde insistió en postularse como candidato, en reclamar «políticas de Estado» como única forma de salir de la crisis, en pegarle duro al Gobierno y en propugnar que se imiten los modelos de Chile, Uruguay y Brasil.

El organizador del ágape fue el agente de Bolsa Jorge Cohen, habitual patrocinador de la conferencista catalana Pilar Rahola en sus viajes a la Argentina.

Cohen se sentó a la derecha de Duhalde en la mesa principal (del otro lado se ubicó el dueño de casa, Jorge Gandolfo), en la que almorzaron una ensalada de mariscos, un lomo con crema y papas rostí y una ensalada de frutas con helado.

La concurrencia fue numerosa, pero faltaron muchas de las primeras espadas del empresariado; quizás para resguardarse de represalias del Gobierno.

Entre los presentes se vio a Juan Bacquer (CEO de Dupont), Bernardo Vela de Irigoyen (de la eléctrica SADESA, cuyo dueño es el ex Quilmes Carlos Miguens), Félix Zumelzú (Fundación Carlos Pellegrini), Hernán Celorrio (Barrick Gold), el banquero Amadeo Vázquez, Raúl Fiscalini y el productor cinematográfico Eduardo Costantini (h). Duhalde llegó acompañado por una reducida comitiva que incluyó a los ex funcionarios menemistas Humberto Toledo y Francisco «Paco» Mayorga.

Hubo aplausos en varios pasajes del discurso del ex presidente, pero las mayores ovaciones se produjeron en dos momentos: cuando prometió «en el PJ me encargaré de ganarle a mi ahijado» y cuando reveló que «muchos empresarios argentinos, que trabajaron toda su vida, me confiesan que tienen pesadillas: viven aterrorizados con que Kirchner les saque las empresas».

Entre discurso preparado y respuestas a las preguntas de la audiencia Duhalde habló más de una hora y media, lo que no pareció incomodar a nadie: todos se quedaron hasta el final, bien pasadas las 15.30. A continuación las definiciones más salientes que dejó Duhalde en el American Club:

Kirchner es la vieja política, que se basa en la pelea permanente, en el desconocimiento de lo que piensa el otro; es lo que hizo Perón desde el día que asumió, y lo llevó a poner preso a (Ricardo) Balbín y a (Alfredo) Palacios; lo nuevo fue el abrazo con Balbín del 72.

Esto provoca locuras como que el jefe de Gabinete diga del presidente del Senado que es «el jefe de una banda», y pase inadvertido; hacen cualquier cosa: avanzan sobre los jueces, el Poder Legislativo, el Banco Central, la prensa libre...

Mucho tiempo pensé que la solución a nuestros problemas era el modelo español, La Moncloa. Hoy me doy cuenta que debemos imitar a Brasil adecuando su experiencia a nuestra realidad.

Es imprescindible aplicar políticas de Estado; tenemos que acordar todos en una serie de medidas, proyectos de ley, estrategias, que serán respetadas por quienes ganen los siguientes cuatro períodos presidenciales.

El Gobierno tiene arrinconadas y humilladas a las Fuerzas Armadas. Si alguien ingresa a un ejército tan desprestigiado como el argentino tras la dictadura de 1976, es porque realmente tiene vocación patriótica. Hoy hay 40.000 personas sin hacer nada. Yo soy un agradecido de las Fuerzas Armadas que me ayudaron mucho en mi Gobierno; el trato que le dan los Kirchner es gravísimo y no se lo merecen.

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