19 de junio 2017 - 00:00

“Duro” o “blando”, dos opciones para el divorcio

Londres - ¿Quedarse o marcharse? La cuestión sonaba muy fácil cuando los británicos fueron consultados en un referendo en junio del año pasado. Pero, tras la victoria del "brexit", se vieron las numerosas complicaciones que conlleva la separación. Ante las diversas opciones a la hora de afrontar el divorcio, se acuñaron los términos de una versión dura y otra blanda.

Con "brexit duro", los británicos entienden el plan de la primera ministra, Theresa May, de sacar al país no sólo de la UE, sino también del Mercado Común Europeo y de la unión aduanera. En su lugar, ella quiere negociar un tratado de libre comercio.

Un "brexit blando" se refiere a la búsqueda por parte de Londres de un vínculo con la UE similar al que tiene Noruega, que no es miembro del bloque pero que tiene pleno acceso al mercado único europeo. A cambio debería contribuir al presupuesto comunitario, permitir a los ciudadanos de la UE vivir y trabajar en el país y asumir una gran parte de la legislación europea.

En Bruselas, esos conceptos se utilizan de otra manera. Desde que la premier anunció su intención de que Londres abandone el mercado común y la unión aduanera, la idea original de una ruptura suave prácticamente pasó a la historia. Se considera que el mejor escenario sería que se pudiese suscribir un acuerdo de salida y las bases para las futuras relaciones hasta finales de 2019, cuando se cumplen los dos años de plazo de las negociaciones.

Con el término "brexit duro" se refieren a menudo a la posibilidad extrema de que las negociaciones puedan fracasar y Reino Unido abandone la UE sin acuerdo y sin solución transitoria. Este escenario también se denomina "No-Deal" (sin acuerdo) o "brexfast" (brexit rápido).

Agencia DPA

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