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Economistas descartan un shock devaluatorio
Miguel Bein
De acuerdo con la opinión de Bein, lo que el macrismo no le explica a la gente es que, en caso de que se levantara el cepo, va a poder comprar dólares pero "a un precio mucho más alto que el del dólar oficial actual". Al respecto, recuerda que "en el arranque, cualquier intento de eliminar los controles implicaría un overshooting cambiario o de tasa de interés con consecuencias redistributivas regresivas significativas en un país que no cuenta con un ancla nominal".
Más allá de las estrategias de campaña, Bein entiende que el escenario de "no hacer nada" no resulta factible. Puntualmente, afirma que en el frente interno, para 2016 no hay un escenario posible donde los salarios vuelvan a correr al doble del tipo de cambio mientras las tarifas se mantienen congeladas y el déficit fiscal sube 1,5 puntos porcentuales del PIB como este año".
Pero el estudio de Bein descarta "un escenario de shock". Al respecto detalla que "la baja deuda de la cual parte la economía, un sistema financiero en pesos y los controles de capitales vigentes, no permiten que sea el mercado el que gatille ninguna corrección, por lo que la gradualidad va a estar definida por la propia política".
Considera que "sin ancla nominal, no hay margen para corregir las distorsiones de precios relativos vía una devaluación brusca de la moneda local, como hicieron los países vecinos en un contexto donde el dólar en el mundo se fortalece".
El trabajo concluye que "precisamente, el tipo de cambio bajo, la protección alta del mercado doméstico y un sector público con una política social muy activa son, al mismo tiempo, tanto los principales sostenes del consumo en niveles altos, como los principales generadores de las distorsiones sobre la rentabilidad de los sectores transables y la falta de inversión en infraestructura en sectores regulados, lo que traba el desarrollo de la economía en un contexto de restricción externa". Por su parte un estudio del economista Ramiro Castiñeira se refiere a como impacto con fuerza el colapso del precio de los commodities en Latinoamerica. En este contexto, las exportaciones de Brasil caen un 15% en lo que va del año, en Argentina retroceden un 19%, y en Venezuela un 44%. También entran menos capitales privados en la región, por lo que el impacto es doble: hay menos dólares comerciales y menos dólares financieros.
El trabajo sostiene que en Brasil el menor flujo de dólares culminó en una brusca devaluación del real del 40% a la fecha que logró evitar que el saldo comercial entre en terreno negativo o sacrificar reservas del Banco Central, pero con el costo de activar un proceso recesivo que apunta a una caída de -1,8% del PBI este año.
Para Argentina, Castiñeira considera que el impacto comercial fue igual que para el resto de la región, pero "la diferencia estuvo que con el "Swap Chino" permitió un enroque de dólares comerciales por financieros, evitando que descienda el flujo de dólares en el mercado de cambios y en consecuencia que presione por una devaluación". El estudio de Econométrica calcula que "para 2016, el atraso cambiario en estos niveles demandará 12.500 millones entre el dólar ahorro y déficit de turismo, además del pago de la deuda pública, que serán 4.000 millones o 9.000 millones de dólares, dependiendo si se alcanza o no un acuerdo con los holdouts".
El trabajo concluye que despejar el horizonte de financiamiento permitirá alejar la expectativa de inminente devaluación. Pero advierte que, aún si logra financiamiento externo para estabilizar las reservas en el arranque del 2016, "igualmente cuesta creer que el próximo Gobierno sin pruritos salga a tomar deuda externa a ritmo claramente insostenible e imprudente, por lo que no sólo la expectativa de devaluación estará latente, sino que es evidente que hay cepo incluso mucho más allá de diciembre 2015".


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