Objeto social: "Distribución y comercialización de energía eléctrica".
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En los últimos 20 años gana en los primeros 9 meses de cada uno de ellos un acumulado de u$s240,4 millones (libres), pero en 1996 el patrimonio era de u$s1.077 millones y ahora de u$s100,3 millones, por lo que la pérdida real para sus accionistas (dif.pat.+gan.acum.) ha sido de u$s736,4 millones (-5,6% anual). La peor parte de esta historia se concentra en los últimos 10 años, donde apenas acumula una ganancia de u$s18,8 millones, o una perdida incluyendo lo patrimonial de u$s525,9 millones (-15,5% desde 2006). Como comparación, la inversión en bonos del tesoro yanqui a un año, hubiera dejado una ganancia de u$s810,3 millones de dólares (3,79% anual) en los últimos 20 años o u$s84,7 millones (1,24% anual) en lo últimos 10. Estos números no hacen sino reflejar el castigo que ha sufrido Edesur en particular y todo el sector eléctrico en general, y la necesidad -como nos dice en su reseña- de un reajuste "en serio" (acotación nuestra) del cuadro tarifario que permita recomponer el cuadro económico financiero y revertir los efectos de los acotados niveles de inversión consecuencia de la merma sostenida de ingresos. No es que ella no tenga responsabilidades -ayer hicimos hincapié en las de su hermana del norte- pero hoy quien puede marcar la gran diferencia es el Estado.
Pasando a su balance del nonamestre, lo arranca con un bruto de $3.453 millones, esto es 135% más que doce meses atrás, que descontado gastos (creciendo acotado 32%) le dejan un operativo de $1.686 millones, 121% más que en 2015. Luego lo financiero le lleva $1.928 millones (40%
más que en 2015; aquí las multas restaron $1.331 millones, 532% más que antes) de manera que tras el aporte del fisco e integrales adversos queda con un resultado final en contra de $169.477.000 (ganaba $834 millones el año previo).
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