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Edificios nuevos que resultaron endebles provocan indignación
Algunos edificios estrenados hace pocos años que fueron presentados con garantía antisísmica, como el que muestra la foto en Concepción, resultaron gravemente dañados, lo que generó la ira de sus propietarios.
Si bien el movimiento afectó sobre todo las antiguas casas de adobe y sus dueños aceptan la situación como algo inevitable, quienes sí están indignados son aquellos que hace cinco años o menos compraron cómodos departamentos que suponían ajustados a las estrictas normas antisísmicas del país. Pero no era así.
Los propietarios de un conjunto de departamentos que quedaron inclinados en 15 a 20 grados en la comuna de Maipú, la entrada poniente a Santiago iniciarán acciones penales por cuasi-delito de homicidio. Son 38 familias que perdieron la inversión de su vida sin que la empresa constructora que las vendió en agosto de 2005 haya dado la cara hasta ahora.
Pamela Márquez Salinas, designada espontáneamente vocera por sus vecinos, explicó que ninguna de las unidades habitacionales quedó habitable. «Esto no fue un fenómeno de la naturaleza, sino el efecto de la mala calidad de la construcción», acusó.
Familiares y amigos los han acogidos las dos últimas noches y les han prestado la ropa que ellos dejaron en la vivienda.
Los vehículos para mudanzas abundan. Más al norte, en la paupérrima comuna de Cerro Navia, los ocupantes de bloques de edificios menos lujosos sufrieron grietas en sus departamentos y sobrellevan el temor y la falta de electricidad y agua potable en carpas que instalaron en las riberas del río Mapocho.
Aunque salieron con lo puesto, agradecen estar con vida e ilesos.
«La construcción por lo menos parece que nos permitió que no tuviéramos muertos ni heridos», sostuvo Alberto, de 35 años, que alcanzó a salir en pantalón corto y polera.
En este lugar, abunda el sentimiento de resignación, pero hay un reclamo que se repite a las autoridades: que se acerquen a ver la situación y ofrecerles alguna ayuda, por mínima que sea.
Pero las prioridades son muchas.
También impactan los seis automóviles volcados en seis metros debajo de la primera mundista autopista Santiago Norte.
La polémica es si el terremoto fue demasiado fuerte o hubo un error de ingeniería.
Mientras que en el casco histórico de Santiago, en pleno centro de la capital, los inmigrantes peruanos sufren el desarraigo, la pérdida de sus casas que alquilaban y proyectan un futuro muy incierto. Una ciudadana peruana señalo: «Me quedé sin casa y no sé si voy a conservar el trabajo porque tengo que cuidar mis pocas cosas», contó en medio de la plaza Yungay, más conocida como la plaza del Roto Chileno, y que recuerda una de las batallas de la guerra del Pacífico, entre Perú, Bolivia y Chile.
Lo cierto es que Santiago se repondrá más pronto que tarde y volverá a ser una ciudad pujante, pero hoy reina en algunos la rabia, la desazón y la incertidumbre frente al futuro.


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