- ámbito
- Edición Impresa
Eduardo Pla vivió y anticipó su tiempo
Eduardo Pla, fallecido el pasado jueves a los 60 años, junto a una de sus emblemáticas «esferas».
Pla podía manipular máquinas e imágenes con solvencia pero era un romántico, amaba lo bello y la vida y le dio un alma a la máquina llevando al ciberespacio muchas de sus creaciones. El libro recorre distintos períodos, entre ellos el analógico, el digital, cuando a mediados de los 80 obtiene en Nueva York el Premio a la Excelencia por «Effeto Arcimboldo», prácticamente a los comienzos de un nuevo arte. Su creatividad lo llevó a participar en exposiciones en Europa y Estados Unidos donde vivió hasta su regreso a la Argentina en 1996.
Se suceden exhibiciones en las que incursiona en el arte fractal, pasando más adelante a una conmovedora serie «Las mil caras de Cristo y las mil caras de la Virgen». Fue capaz de recrear los mosaicos bizantinos, internarse en los misterios de Pompeya y convocar a Dionisios en una conjunción tecnología/arte milenario cuya aura puede ser borrada por un clic. No desdeñó el tango, abordó figuras populares icónicas: Gardel, Eva Perón, Borges, el Che Guevara; «pintó» flores con una cámara digital que llevó a la computadora y, no obstante los bits y bytes, aparecen sensuales, etéreas, carnívoras, agresivas, captadas en toda su intensidad textural y cromática gracias a 16.000.000 de colores.
Llegaron más tarde las emblemáticas esferas que se presentaron en Venecia, en Porto Alegre, en Buenos Aires, como la que generosamente donó y puede verse en Puerto Madero, revestida por gajos de metal galvanizado, a su vez recubiertas por luces de neón celeste y blanco en homenaje a nuestra bandera.
Muchas de estas esferas realizadas en diferentes materiales fueron mostradas en Nueva York, París San Sebastián y su querida Punta del Este donde todos los años iniciaba la temporada con una sorprendente realización.
Cuando cumplió 20 años de Arte Digital, una inolvidable retrospectiva multimedia en el Planetario, demostró su destreza, permanente investigación y obsesión por el rigor formal de sus presentaciones. Sus Proyecciones Circulares fueron exhibidas en 2009 en las subastas de beneficencia del Museo Sívori y la Fundación Make a Wish en las que siempre participó generosamente.
Pla se destacaba por sus realizaciones como invitado a ArteBa, a Casa Foa; ningún elemento le era ajeno, hasta las cápsulas de café con las que recreó retratos bicentenarios. En 2011 «Pla- 40 años en el arte», ocupó la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta donde se pudo apreciar una instalación totalizadora de todo su quehacer, instalando 60 monitores LCD, un registro minucioso con superposición de imágenes, proyecciones, una mágica «Full Moon» a la que al ingresar se perdía la noción terrenal. Pla se adelantó a su tiempo y vivió su tiempo, con sensibilidad y creatividad. El libro de 250 páginas, ilustraciones a color, importantes textos y completa bibliografía, fue publicado por Ediciones Institucionales.


Dejá tu comentario