- ámbito
- Edición Impresa
Eduardo Stupía invitado a exponer en Valencia
Una de las características obras de Eduardo Stupía, artista argentino internacionalmente reconocido que expondrá en el Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).
Desde sus primeras exposiciones en 1973, Stupía (Buenos Aires, 1951), ha realizado una larga trayectoria especializada en el dibujo, que ya cuenta con numerosos reconocimientos. Entre otras distinciones, obtuvo en 1999 el Primer Premio del Salón Municipal de Artes Plásticas, Dibujo; y al año siguiente el Premio Leonardo al artista del año, en el Museo Nacional de Bellas Artes.
En 2006, realizó una retrospectiva consagratoria en la Sala Cronopios del Centro Cultural Recoleta; en 2007, recibió el Gran Premio Salón Nacional, y su obra ingresó al Museo de Arte Moderno de Nueva York (MOMA), expuso en «Perspectivas in Latin American Art, 1930-2006», donde se presentó una selección de nuevas adquisiciones del arte de la región.
El año pasado en ocasión de su muestra en la galería Jorge Mara- La Ruche, en la que expuso algunos de sus últimos trabajos realizados con diversos materiales, grafito, carbonilla, pastel, óleo y acrílico, se editó un libro-catálogo con reproducciones de sus obras junto con poemas del poeta portugués Eugenio de Andrade.
Refiriéndose a su trayectoria, Stupía ha comentado: «Tenía un anclaje bastante figurativo, académico. Luego, me apegué mucho al surrealismo, a los dibujantes pop de la historieta de los 60 y 70, así que mi dibujo era muy fantasioso y muy independiente de cierta iconografía de la época. Eso se fue convirtiendo en un dibujo bastante abigarrado que es típico de mi obra en esa época. Pasé de situaciones humorísticas surreales de comienzos de los 70 a un dibujo más abigarrado con imaginería fantástica con una óptica complicada. Con transformaciones de modo, de estilo, de materiales, de concepto. Pero hay una coherencia».
Para Stupía es fundamental la técnica entendida como una herramienta a desarrollar hasta superarla como recurso y oficio. «Cuando paso al lápiz, a la carbonilla y al grafito no es un objetivo meramente técnico sino un salto conceptual, poético. Yo podía seguir con la tinta, que era como pertrecharse en lo seguro. Pero son materiales con una poética distinta. No se trata de agregar un detallito. Es comenzar a trabajar con otros materiales, pasar del grafito al pastel, al óleo y de ahí inmediatamente al esmalte sintético, al acrílico y entonces al color».
«Creemos en el dibujante que desarrolla un sistema de dibujo pleno», sostuvo sobre «La Línea Piensa», cuya curaduría dirige con Luis Felipe Noé, un programa de exposiciones individuales en el Centro Cultural Borges, un proyecto que apoya propuestas vinculadas con el lenguaje de la línea como forma de búsqueda, pero abiertas a retóricas diferentes, líricas, satíricas o políticas, pero todas en torno al dibujo.
Aunque su paleta proviene del blanco y negro, Stupía reconoce su afinidad conceptual con Noé: «Mi afinidad con él responde a un lenguaje no representativo, el lenguaje en sí mismo y las tensiones fuertes dentro de la tela. Yo no trabajo una paleta con alteraciones y convulsiones tan grandes. Mi paleta proviene del blanco y negro.»
En sus obras se manifiesta su interés por la superposición de tramas y el contrapunto, como en una partitura musical. Stupía estudió en la Escuela Nacional de Bellas Artes Manuel Belgrano. Comenzó a exponer en 1973 en la legendaria galería Lirolay, donde surgieron muchos de nuestros mejores artistas.
Ejerce la docencia desde 1986, y se ha desempeñado como jurado en premios municipales y nacionales. Es traductor de inglés y tradujo novelas, ensayo y poesía para editoriales del país y del exterior. Ha escrito artículos sobre cine y artes visuales para la revista «Ñ», suplemento «ADN» del diario «La Nación», el diario «Página 12», entre otras publicaciones. «Nunca tuve la noción de artista profesional porque siempre trabajé de otra cosa. Yo hago prensa de cine. Viví de eso y eso me dio libertad y me la sigue dando. En lugar de quitarme tiempo me dio espacio para trabajar, y la libertad de no depender del hecho de vender o no la obra.», reconoció el artista.
En un artículo que escribió con motivo del Día del artista reflexionó sobre la persistencia de la noción de jerarquía artística. Aunque, incluso hoy en plena época de revisión de todos los estatutos del arte, la categoría de artista permanece con su carga de trascendencia, recordó «Muchos de los que entrábamos a Escuela de Bellas Artes hace casi cuarenta años lo hacíamos con la intención de estudiar arte y no tanto con el deseo de ser artistas».


Dejá tu comentario