17 de febrero 2017 - 00:00

EE.UU. da marcha atrás y prepara un decreto migratorio más blando

Anunció que “los mejores abogados” están trabajando en una orden ejecutiva que “protegerá al país” pero dentro de los parámetros establecidos por la constitucionalidad.

Washington - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, adelantó ayer que la próxima semana emitirá un nuevo decreto sobre inmigración después de que el primero, que vetaba la entrada de refugiados y ciudadanos de siete naciones de mayoría musulmana al país, fuera suspendido por la Justicia.

"Voy a emitir un nuevo decreto en la próxima semana, que protegerá nuestro país de forma amplia", dijo Trump en una conferencia de prensa en la Casa Blanca.

El presidente republicano ordenó hace tres semanas prohibir la entrada a Estados Unidos a refugiados y ciudadanos de Sudán, Somalia, Yemen, Irán, Siria, Irak y Libia, lo que generó un gran caos en los aeropuertos y levantó una ola de protestas en todo el mundo.

Pero una corte de Seattle (noroeste del país) suspendió la medida, decisión que avaló posteriormente un tribunal de apelaciones en el que fue el primer gran revés del Gobierno del magnate.

El Departamento de Justicia informó que la administración abandonó la apelación del decreto en una moción presentada ante la Corte de Apelaciones del Noveno Circuito (con sede en California), y adelantó que la Casa Blanca prepara otro decreto que eliminará los cuestionamientos a su inconstitucionalidad.

Ayer, el mandatario dijo a la prensa que el nuevo decreto estará "muy ajustado" a la decisión de la corte, aunque reparó que "podemos ajustarlo para obtener de alguna manera más" de lo que contemplaba la orden suspendida.

"Tenemos algunos de los mejores abogados del país trabajando en eso y la nueva orden ejecutiva está siendo ajustada a la decisión que obtuvimos de la corte", apuntó.

Trump no escondió su enfado con los jueces, señalando que la suspensión fue una "mala decisión". También se mostró ambivalente ante el programa "Acción Diferida para los Llegados en la Infancia" (DACA, en inglés), que protege de la deportación a jóvenes migrantes indocumentados, que llegaron siendo niños a Estadios Unidos, y que él prometió acabar durante su campaña. Luego, al asumir dijo que no era prioritario y que los "dreamers" serían tratados de forma humanitaria.

"Vamos a mostrar un gran corazón", dijo, evocando su experiencia como padre y abuelo.

El mecanismo DACA fue adoptado en 2012 por el entonces presidente Barack Obama ante la incapacidad de lograr la reforma migratoria integral que había prometido en su campaña por el bloqueo de los republicanos en el Congreso.

Para Trump "DACA es un tema muy, muy difícil". "Tienes estos chicos increíbles. En algunos casos, no todos, en algunos casos tienes narcotraficantes y pandilleros también", dijo ayer.

El miércoles, agentes del Servicio de Administración y Aduanas de Estados Unidos (ICE, por su sigla en inglés) detuvieron al primer "dreamer", el joven mexicano Daniel Ramírez Molina, de 23 años.

Ayer, los funcionarios comenzaron el procedimiento de deportación del chico pese a que está dentro del programa DACA.

El documento del Departamento de Justicia sostiene que funcionarios del ICE interrogaron a Ramírez sobre un "tatuaje de pandilla" en un brazo, a lo que el joven contestó que "solía reunirse con 'los Sureños' en California" pero que abandonó esa zona "para escapar de los delincuentes".

Agencias AFP, EFE y Reuters

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