16 de octubre 2017 - 00:00

EE.UU. se trenza en una inédita pelea con el mundo financiero

Los organismos internacionales afirman que los planes del mandatario republicano entorpecen la recuperación de la economía.

Washington - En realidad todo parecía marchar bien en la reunión anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) que culminó ayer en Washington: la economía mundial crece más rápido de lo esperado, la eurozona salió de la crisis y la lucha contra la pobreza avanza.

El presidente del BM, Jim Yong Kim, hablaba el sábado con Ivanka, la hija del presidente estadounidense Donald Trump, sobre el fin del hambre y la igualdad de la mujer y ambos estaban de acuerdo: tenían los mismos objetivos.

Pero, tras bambalinas, el ambiente entre Washington y el resto del mundo financiero fue este año más tenso que nunca. Pocos fueron los temas en los que el Gobierno norteamericano no se mostrara contrario al resto. Y el "Estados Unidos primero" , el lema de la política económica y comercial de su Administración, se convirtió en un objetivo a combatir para todos.

El ministro de Finanzas alemán, Wolfgang SchTMuble, fue una de las voces que se alzaron los últimos días pidiendo más libre comercio y de las que insistieron en que la superación de las grandes crisis fueron posible entre otras cosas por la colaboración y ayuda mutua que se prestó a comunidad internacional.

Nadie llamó a Trump por su nombre, tampoco ShTMuble, pero alertó: "Todos deberíamos preocuparnos por un lento crecimiento del comercio mundial y el aumento de retórica contra el libre comercio", que amenazan el bienestar económico general.

El comercio dio a millones de personas la posibilidad de salir de la pobreza, trajo estabilidad y bienestar a todo el mundo e incentivó la cooperación global, añadió el alemán. "Necesitamos más apertura, no menos", concluyó.

La directora ejecutiva del FMI, Christine Lagarde, hizo incluso un llamamiento a poner en marcha una política económica y financiera que contrarreste a la del Gobierno de Trump. Lagarde propone impuestos más altos a los ricos, más libre comercio y más cooperación internacional, justo lo contrario de lo que promueve el Gobierno estadounidense.

Y es que casi todo lo que se comunicaba estos días desde la Casa Blanca y los Departamentos de Comercio y Finanzas era atacado desde el FMI: los planes de política fiscal de Trump no son maduros, se necesita más información. O: no sólo hay que bajar los impuestos, sino responder a la pregunta de cómo compensar esa falta de financiación.

El mantra de Trump: "Empleo, empleo, empleo" fue respondido por el FMI con otro: desigualdad. El desigual reparto del bienestar, no sólo entre los países del mundo sino también en el seno de algunas economías, es un problema sin resolver, señalaron los expertos en el nuevo informe sobre la economía mundial. La mitad de la riqueza mundial está concentrada en manos de un uno por ciento de la población.

Críticas que se trasladarían a EE.UU.: Trump no sólo debe crear empleo, sino aumentar los ingresos de cientos de miles de empleados que cobran bajos salarios. Y podría hacerlo a través de su reforma fiscal.

Disputa

Quien más claro lo resumió fue quizá el presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi. La economía mundial florece, pero también hay riesgos, dijo para a continuación enumerar cosas relacionadas con el mandatario republicano: el proteccionismo, una menor regulación de los mercados financieros y un aumento de los valores en las Bolsas que están recogiendo beneficios anticipados de una política que quizá no llegue nunca. "Los alto valores tienen algo que ver con las expectativas", dijo Draghi. Si no se cumplen, habrá rápidamente correcciones, advirtió.

El hecho de que el secretario de Finanzas de Trump, Steven Mnuchin, un antiguo banquero de inversión y productor de cine, llegara incluso a cuestionar lo que ganan los altos directivos del FMI terminó de incomodar al organismo. Así como que el Gobierno estadounidense se negara a aumentar los fondos del presupuesto del BM para políticas de desarrollo.

En la escena bancaria aumenta también el desánimo: el mundo quiere regulaciones más estrictas, mientras EE.UU. quiere relajarlas o modificarlas a su conveniencia. Los bancos alemanes en Washington alertan que las nuevas normas de capital previstas supondrán perjuicios de competitividad frente a sus competidores estadounidenses.

Ese ánimo de discrepancias con EE.UU. hizo casi olvidar el positivo informe del FMI, que apuntaba a una reactivación de la economía mundial con una estabilidad que no se veía en diez años.

Agencia DPA

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