Seúl - El vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, amenazó ayer a Corea del Norte con hacer uso de la "determinación" exhibida por el Gobierno de Donald Trump en los recientes ataques a Siria y Afganistán, y señaló que Washington no tolerará nuevos test de misiles norcoreanos porque terminó la "paciencia estratégica".
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El número dos de la Casa Blanca envió ese mensaje al régimen de Kim Jong-un durante su visita a Corea del Sur. "En las últimas dos semanas el mundo contempló la fuerza y la determinación de nuestro presidente. Corea del Norte haría bien en no poner a prueba su determinación o el poder del Ejército de EEUU", destacó y remarcó que se terminó "la paciencia estratégica" con Pyongyang.
Desde Washington, Trump aconsejó a Kim "portarse bien". Mientras que el vocero presidencial, Sean Spicer, aseguró que no se verá la mandatario "dibujar líneas rojas". La cita fue en referencia a las acciones en Siria del expresidente Barack Obama, quien dijo en 2012 que la utilización de armas químicas sería una "línea roja" que lo llevaría a intervenir en ese país, algo que finalmente no hizo cuando se demostró su uso en 2013.
En tanto, Corea del Norte amenazó con una "guerra total" si EE.UU. interviene militarmente en la región. "Vamos a llevar a cabo más pruebas con misiles, semanales, mensuales y anuales", dijo el viceministro norcoreano, Han Song-Ryol.
Además, el embajador adjunto norcoreano ante la ONU, Kim In Ryong, acusó a EE.UU. de instigar el conflicto a través de los ejercicios militares en la región y consideró que "en cualquier momento" podría estallar una guerra nuclear.
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