Fueron 2,3 millones de créditos Argenta los que entregó la ANSES desde fines de julio. Préstamos accesibles de hasta $10.000 (y un monto máximo del 30% de sus ingresos netos mensuales) a devolver en 12, 24 y 40 cuotas y a tasas fijas en pesos. En la traducción, implicó una inyección de unos $52.000 millones en sólo seis meses que mejoró, en forma temporal, el poder adquisitivo de sectores de la población cuya propensión marginal al consumo es alta. Según la consultora Ecolatina, ello es el equivalente al 2,9% del consumo privado, o el 26% de las ventas de supermercados del período. Esto tuvo un obvio efecto dinamizador en la economía: más de un millón de préstamos fueron recibidos por titulares de la Asignación Universal por Hijo (AUH) y el resto se distribuyó entre beneficiarios de pensiones no contributivas (PNC), universal para adulto mayor (PUAM), asignaciones familiares, jubilados y pensionados.
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Una segunda lectura de este fenómeno bien podría ser la prospectiva que plantea. Y es que el año próximo, por lo menos en lo que hace a poder adquisitivo, son los mismos sectores deudores del plan Argenta los que verán recortados sus expectativas de mejorar. A priori, bastaría con citar que el Gobierno acaba de ratificar que no habrá bono de fin de año para jubilados, pensionados ni titulares de asignaciones como la Asignación Universal por Hijo. También, que la reforma previsional plantea un cambio en la actualización de esos ingresos. O, incluso, que en la canasta de consumo de los sectores sociales de ingresos más bajos, tiene una muy elevada incidencia los rubros Servicios Públicos y Alimentos y Bebidas, que casualmente son los que mayor velocidad inflacionaria registran. Para tomar una referencia, el Instituto Estadístico de los Trabajadores-UMET, por ejemplo, calcula la inflación para cada uno de los deciles (10%) en los que se distribuye el universo de trabajadores. En este sentido, la inflación interanual sigue siendo más intensa en los sectores de bajos ingresos relativos: mientras que el costo de vida aumentó 22,7% para los trabajadores de mejores salarios, los de la base de la pirámide registraron un encarecimiento de su canasta del 27%. Claro que la aproximación al tema resulta más importante si se tiene en cuenta que un mes antes de las PASO, e incluso en los días de octubre, el Poder Ejecutivo anunció la ampliación de beneficiarios del programa Argenta y se facilitó su acceso vía internet. Es decir que se promovió la posibilidad de que, en plena carrera electoral, amplios sectores de la población pudiesen acceder a líneas de crédito subsidiadas (una tasa del 24% anual). "Los créditos Argenta fueron una herramienta eficaz para que distintos beneficiarios de programas sociales puedan acceder a préstamos a tasas bajas que se repaga reteniendo un porcentaje de sus haberes (que no puede superar el 30%), que ayudó a traccionar el consumo (masivo y de electrodomésticos) de cara a las elecciones", señaló Ecolatina.
Son unos $52.000 millones inyectados en líneas de crédito cuyo repago está garantizado porque se descuenta directamente de los beneficios que cobran jubilados, pensionados y titulares de asignaciones. El objetivo inicial era sostener el consumo interno, dando facilidades para acceder a una línea crediticia acorde a sus posibilidades financieras. Si bien los créditos Argenta arrancaron en 2012, el Gobierno no sólo le dio continuidad al programa sino que elevó los montos, aumentó los plazos y amplió significativamente el universo de posibles beneficiarios a pocos meses de las elecciones.
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