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Efecto Cristina: se come ahora más cerdo
A su vez, las compensaciones que el Gobierno pagará a los productores y los altos precios de la carne vacuna en los comercios minoristas forman un combo que contribuye a que el cerdo se instale entre las preferencias de los consumidores. El Gobierno creó un régimen de compensaciones para productores que se dediquen a la cría de porcinos y que comercialicen los cortes en el mercado interno (jamón, paleta, milanesas, cabeza, patas, hígado y riñón) a bajo costo. Según la Resolución 1.599/10 de la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (ONCCA), el aporte consistirá en subsidiar el precio del maíz de acuerdo con los kilos limpios (res con hueso) comercializados en el mercado interno entre el 1 de febrero y el 31 de julio de este año, considerando que se necesitan alrededor de 2,62 kilos de maíz para obtener una tonelada de carne porcina.
«Este año se proyecta un importante aumento del consumo de carne fresca de cerdo, que llegará a los 7,5 kilos por habitante, cuando en 2009 fue de 6,5 kilos. Con respecto a los chacinados (fiambres), se llegarán a consumir alrededor de dos kilos por habitante, mientras que el año pasado ese número no superó el 1,7 kilo», aseguró ayer a Ámbito Financiero Uccelli, quien fue el encargado de firmar el acuerdo de compensaciones y precios con el Gobierno.
En la Argentina el consumo de cerdo es todavía bajo, ya que el promedio internacional es de 17 kilos por habitante al año. En el mundo la carne porcina es la de más alto consumo, con el 44%, seguida por la aviar con el 29% y la vacuna con el 24%.
Con relación al nivel de producción porcina local, la importación ocupa entre un 4% y un 5%. «La Argentina, en la actualidad, no exporta carne de cerdo ya que creció tanto el consumo que no tenemos posibilidad de mandar afuera», reconoció Uccelli.


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